Emblema Institucional creado en 1978
por
el Notario platense
Enrique Suárez
Marzal
En sesión del 26 de marzo de 1978,
el Consejo Directivo aprobó la adopción del emblema
oficial que, a partir de entonces, identificó
al Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos
Aires.
El diseño de ese escudo fue realizado por un escribano
platense: Enrique Suárez Marzal, de prolongada
actuación en el notariado de la provincia. Paralelamente
a su profesión, cultivo con deleite su vocación
de escultor, nutrido en sus innatas aptitudes.
Ello se tradujo en numerosas obras de valor y
en una trayectoria amplia, jalonada por honorosos
premios nacionales.
La simbología
Para explicar el significado de la figura creada,
nada más apropiado que reproducir las textuales
palabras de su autor:
"Regida por un
dibujo simétrico de eje vertical, la composición
se desarrolla encerrada en una óvalo, con un ensanche
en su parte inferior que genera un pie de mejor
asentamiento visual.
Arriba, la leyenda "Colegio de Escribanos"; abajo,
"Provincia de Buenos Aires"; esto es consignar
la menor cantidad de palabras, las imprescindibles.
En el centro, el protocolo, la pluma y la balanza
de la Justicia.
En la parte anterior de la composición, el águila
del Notario Latino, con vigorosas alas en actitud
protectora, sostiene fuertemente con sus garras,
una rama de laurel (la gloria) y otra de roble
(la permanencia y la duración).
Como puede apreciarse, los cuatro colores aplicados,
con sus respectivos símbolos, son: el blanco,
la pureza; el negro, la ciencia; el dorado, la
fe y el azul-celeste, la justicia".