"Mediación. Pensando la ética de las relaciones políticas democráticas en el proceso de mediación"
La separación entre el acto humano y su producto es una consecuencia de principios teóricos abstractos –premisas universales, a-históricas-, que separan el pensamiento de la vida concreta y singular. Las éticas dialógicas contemporáneas, se proponen en cambio conjugar las fuentes biológica, individual y social del acto ético. Los progresos de la conciencia moral individual y de los del universalismo ético están ligados en la propuesta de una Ética compleja que es la resistencia a la crueldad del mundo y complementariamente es la realización de la vida humana. La posibilidad de intervenir en el proceso de construcción de las democracias, es una aspiración que enuncian las éticas dialógicas, cuyo núcleo es el vínculo entre los sujetos, constitutivo del yo cuanto del nosotros. Toda interacción social –política, económica, educativa, etc.-, es un acto ético y en consecuencia cambia algo en la estructura del mundo y también a los actores. Es una forma de relacionarse con los valores. Las prácticas sociales de resolución de conflictos por medio de Mediación, reconocen fundamento en la ética dialógica que religa la ética de la comprensión y la ética de la responsabilidad, que trasciende el diálogo interno y lo vincula en diálogo social. Esta práctica guarda consistencia lógica con la promesa de Mediación y su epistemología, y con la Política como institucionalización de formación de la voluntad colectiva participante y activa y sostenida en una cultura democrática. Entendiendo el acto político como el capaz de transformar en la esfera de lo publico y a la vez en la esfera de los subjetivo, -fenómeno en el que los individuos singulares, recuperan visibilidad y protagonismo en los actos y resoluciones que les incumben directamente, en la sinuosa línea que separa lo publico de lo privado.
Not. Elena García Cima de Esteve |