Cristina Armella es la nueva Presidente de la Unión Internacional del Notariado

La escribana bonaerense Cristina Armella fue elegida como Presidente de la Unión Internacional del Notariado (UINL) para la legislatura 2020 – 2022.

La elección de Armella como máxima autoridad del notariado internacional se realizó durante la Asamblea de los Notariados Miembros, que tuvo lugar el 27 de noviembre coincidentemente con el 29º Congreso Internacional del Notariado, que se desarrolló en Yakarta, Indonesia, donde también fue elegido como Secretario de la UINL el Vicepresidente 1º del Colegio, Maximiliano Molina.

Entre sus múltiples actividades y antecedentes académicos, Cristina Armella es Doctora en Notariado y Miembro de Número de la Academia Nacional del Notariado. Actualmente ocupa el cargo de Rectora de la Universidad Notarial Argentina e integra la Asesoría Notarial Personalizada de nuestra institución.

Para el período en el que se desempeñará como Presidente de la UINL, Armella planteó como objetivo principal el fortalecimiento de la institución en beneficio de sus integrantes y, finalmente, de los ciudadanos mismos. Para ello, definió como bases esenciales para el logro de la propuesta el diálogo y la persuasión; la participación activa de sus miembros, el trabajo en equipo, el ejercicio democrático para la toma de decisiones consensuadas y el sometimiento de sus miembros al Estatuto y su Reglamento.

La candidatura de Cristina Armella había sido aprobada por unanimidad en todos los estamentos, tanto en la Asamblea del Consejo Federal del Notariado Argentino como en el ámbito del Consejo Directivo del Colegio de Escribanos bonaerense.

Una vez más, el notariado argentino accede a la máxima conducción de la UINL, lo cual es motivo de profunda satisfacción. Esta circunstancia adquiere particular relieve por tratarse de una colega bonaerense que, además, es la primera mujer en presidir el máximo organismo notarial del mundo.

Desde el Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires queremos compartir esta noticia que, naturalmente, nos llena de legítimo orgullo.