Diabetes Mellitus

La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce.

La insulina es una hormona que regula el azúcar en la sangre. El efecto de la diabetes no controlada es la hiperglucemia, es decir, el aumento del azúcar en la sangre que, si se mantiene en el tiempo, daña gravemente muchos órganos y sistemas.

La diabetes es una importante causa de ceguera, de insuficiencia renal, de infarto de miocardio, de accidente cerebrovascular, de neuropatía y de daño vascular que predispone a infecciones y puede llevar a la amputación de los miembros inferiores.


Algunos datos:

  • El 8,5 % de los adultos tenía diabetes en 2014.
  • En 2016 la diabetes fue la causa directa de 1,6 millones de muertes.
  • Entre 2000 y 2016, se registró un incremento del 5 % en la mortalidad prematura por diabetes.

Se puede obtener un diagnóstico temprano con análisis de sangre accesibles y económicos.


Existen diferentes tipos de Diabetes Mellitus:

• Diabetes tipo 2: diabetes no insulinodependiente o de inicio en la edad adulta. Se debe a una utilización ineficaz de la insulina por el organismo (resistencia a la insulina)

  • La mayoría de las personas con diabetes tienen la de tipo 2, que se debe en gran medida a un peso corporal excesivo y a la inactividad física.
  • Los síntomas pueden ser similares a los de la diabetes de tipo 1, pero son a menudo menos intensos. En consecuencia, la enfermedad puede ser diagnosticada varios años después de manifestarse los primeros síntomas, cuando ya han aparecido complicaciones.
  • Se puede prevenir con intervenciones adecuadas.
  • En la actualidad se registra cada vez más en niños.
  • Se trata habitualmente con medicamentos orales, aunque puede requerir insulina.
  • Tienen mayor riesgo de desarrollarla las personas con antecedentes de: niveles de azúcar en la sangre más altos de lo normal, pero no lo suficientemente altos para diagnóstico de diabetes, sobrepeso/obesidad, familiares con diabetes, hipertensión arterial, trastornos de los lípidos, diabetes en el embarazo, cardiopatías o ACV, depresión, tabaquismo y ovario poliquístico.

• Diabetes tipo 1: insulinodependiente, juvenil o de inicio en la infancia, se caracteriza por una producción deficiente de insulina por la célula pancreática, y requiere la administración diaria de esta hormona.

  • No se puede prevenir con el conocimiento científico actual.
  • Entre los síntomas de esta diabetes se incluyen la excreción excesiva de orina (poliuria), sed (polidipsia), hambre constante, pérdida de peso, trastornos visuales y cansancio. Los síntomas pueden aparecer de forma súbita.
  • Es causada por una reacción autoinmunitaria que destruye las células del páncreas que producen la insulina. Algunas personas tienen ciertos genes que las hacen más susceptibles.
  • Se trata siempre con insulina diaria, en una o varias aplicaciones subcutáneas.

• Diabetes gestacional: se caracteriza por hiperglucemia que aparece durante el embarazo.

  • Las mujeres con diabetes gestacional corren mayor riesgo de sufrir complicaciones durante el embarazo y el parto. Además, tanto ellas como posiblemente sus hijos corren mayor riesgo de diabetes de tipo 2 en el futuro.
  • Se diagnostica mediante las pruebas prenatales ya que puede ser asintomática.

Tolerancia a la glucosa alterada y alteración de la glucemia en ayunas:

Son estados de transición entre la normalidad y la diabetes. Quienes los sufren corren mayor riesgo de progresar hacia la diabetes de tipo 2.

Prevención

Para prevenir la diabetes de tipo 2 y sus complicaciones se debe:

  • Alcanzar y mantener un peso corporal saludable.
  • Realizar actividad física. Al menos 30 minutos de actividad moderada la mayoría de los días.
  • Consumir una dieta saludable, que evite el azúcar y las grasas saturadas.
  • Evitar el consumo de tabaco, puesto que fumar aumenta el riesgo de sufrir diabetes y enfermedades cardiovasculares.
  • Controles periódicos de piel, ojos, pies y función renal.

En todos los casos, la dieta saludable, la educación permanente sobre la enfermedad, la adhesión al tratamiento y los controles de los niveles de azúcar en sangre son los mejores aliados para prevenir las complicaciones relacionadas con la enfermedad.


Dra. Rosana Larotonda
Médica Auditora
Caja de Seguridad Social para
Escribanos de la Provincia de Buenos Aires