¿Qué es la Dislexia?

La dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura, de carácter persistente y específico, que se da en niños que no presentan ningún trastorno físico, psíquico ni sociocultural y cuyo origen parece derivar de una alteración del neurodesarrollo.

La Asociación Internacional de Dislexia la define de la siguiente manera:

“La dislexia es una discapacidad de aprendizaje específica que es de origen neurológico. Se caracteriza por dificultades con el reconocimiento preciso y/o fluido de las palabras y por una mala ortografía y descodificación. Estas dificultades suelen ser el resultado de un déficit en el componente fonológico del lenguaje que a menudo es inesperado en relación con otras habilidades cognitivas y la provisión de instrucción efectiva en el aula. Las consecuencias secundarias pueden incluir problemas en la comprensión de lectura y una experiencia de lectura reducida que puede impedir el crecimiento del vocabulario y el conocimiento previo”.

La dislexia es un problema que hace que a un niño le resulte difícil aprender a leer. No tiene ninguna relación con el grado de inteligencia del niño. Los niños con dislexia pueden ser iguales o más inteligentes que otros niños de su edad, pero tienen diferencias cerebrales que afectan la forma en que procesan las palabras escritas. Tienen también problemas para comprender la conexión entre las letras (o grupos de letras) y los sonidos. La dislexia es una dificultad para la descodificación o lectura de palabras, por lo que estarían alterados algunos de los procesos cognitivos intermedios entre la recepción de la información y la elaboración del significado.

Los disléxicos manifiestan, de forma característica, dificultades para recitar el alfabeto, denominar letras, realizar rimas simples y para analizar o clasificar los sonidos. Además, la lectura se caracteriza por las omisiones, sustituciones, distorsiones, inversiones o adiciones, lentitud, vacilaciones, problemas de seguimiento visual y déficit en la comprensión.

El principal problema que tiene la dislexia es que no es compatible con el sistema educativo, pues, dentro de éste, todos los aprendizajes se realizan a través del código escrito, por lo cual el niño disléxico no puede asimilar los contenidos de las materias porque no es capaz de llegar a su significado a través de la lectura. El niño/a disléxico debe poner tanto esfuerzo en las tareas de lectoescritura que tiende a fatigarse, a perder la concentración, a distraerse y a rechazar este tipo de tareas. Los padres y profesores muchas veces interpretan esta conducta como desinterés y presionan para conseguir mayor esfuerzo, sin comprender que estos niños, realizando estas tareas, se sienten como si de repente, cualquiera de nosotros, nos viéramos inmersos en una clase de escritura china. La dislexia es mucho más que tener dificultades en la lectura y en la escritura, ya que existen problemas de compresión, de memoria a corto plazo, de acceso al léxico, confusión entre la derecha y la izquierda, y dificultades en las nociones espaciotemporales. Debemos tener en cuenta que no existen dos disléxicos idénticos y por tanto cada caso es único y no tiene por qué presentar la totalidad de los síntomas.

¿Cuáles son los síntomas de la dislexia?

El principal síntoma es no poder leer tan bien como otros niños de la misma edad o del mismo curso. Los signos de dislexia son diferentes para los niños de diversas edades.

Los niños de edad preescolar que tienen dislexia, con frecuencia tienen problemas para:

  • aprender canciones de cuna;
  • jugar a las rimas;
  • pronunciar palabras (pueden confundir las palabras que tengan un sonido similar);
  • aprender y recordar los nombres de las letras.

En jardín de infantes y primer grado, los niños con dislexia con frecuencia:

  • tienen problemas para aprender las letras;
  • no pueden leer palabras y tienen problemas para deletrear.

Durante los primeros años de escuela, los niños con dislexia:

  • tienen problemas para deletrear y leer en voz alta;
  • leen muy lentamente, adivinando las palabras o pronunciándolas sin conocerlas;
  • cometen muchos errores;
  • tienen dificultad para nombrar objetos, pero pueden reconocerlos y señalarlos (por ejemplo, es posible que no puedan nombrar un reloj si se lo señala y pregunta ¿cómo se llama?, pero pueden señalar el reloj ellos mismos si se les pregunta ¿dónde está?).

A pesar de sus diferencias, los niños con dislexia con frecuencia son muy inteligentes. A menudo comprenden muchas palabras, sienten curiosidad y tienen buena imaginación.

Dado que los niños con dislexia tienen problemas para leer, a veces lo evitan. Esto empeora el problema ya que se atrasan mucho más en comparación con los demás niños de su edad. A medida que se hacen mayores, sus problemas de lectura llevan a problemas en la escuela. Por eso es tan importante que los niños con dislexia reciban tratamiento temprano.

¿Mi hijo necesita realizarse pruebas?

Sí. Si un médico, o maestro, piensa que su hijo podría tener dislexia, necesitará una evaluación de su destreza para la lectura. Por lo general, esta evaluación está a cargo de una psicopedagoga.

Además, es posible que el médico o docente, sugiera realizar a su hijo una prueba para detectar otros problemas de aprendizaje, de salud o emocionales, como preocupación o sentimientos de tristeza o depresión. Los problemas en esas áreas pueden afectar la capacidad de lectura o aprendizaje de un niño.

¿Cómo se trata la dislexia?

El tratamiento para la dislexia es competencia de la psicopedagogía, y debe integrarse con los educadores.

El trabajo se centra en ayudar a los niños a aprender:

  • los nombres y los sonidos de las letras;
  • la diferencia en aspecto y sonido de las palabras y las partes de las palabras;
  • la forma de descomponer palabras en distintas partes;
  • la forma de organizar diferentes partes de palabras como si se tratara de un rompecabezas;
  • los significados de muchas palabras.

Es posible que el tratamiento implique también concederles a los niños tiempo adicional para dar exámenes o hacer ciertas tareas.

Cuanto más pronto su hijo se realice las pruebas y reciba el tratamiento para la dislexia, mejores resultados tendrán en la escuela en el futuro.

¿Hay algo que pueda hacer para ayudar a mi hijo?

Sí. Lo más importante que puede hacer es pasar tiempo con el niño leyendo en voz alta.

Si su hijo tiene problemas en la escuela, trate de recordar que el problema no es que sea perezoso. El cerebro de su hijo tiene diferencias que hacen que le resulte difícil leer, y que pueden dificultarle todo tipo de tareas escolares. Sin embargo, existe la esperanza de que, con el tratamiento correcto, su hijo pueda aprender a compensar sus diferencias.

En nuestro país existe DISFAM: Asociación Dislexia y Familia

DISFAM Argentina tiene como objetivo fundamental la difusión y conocimiento de la problemática de la dislexia y otras Dificultades Específicas del Aprendizaje, y actuar como enlace entre los padres, la comunidad educativa en todos sus niveles y los profesionales de la salud en los distintos ámbitos de la comunidad

La Ley Nacional N° 27.306 declara “de interés nacional” el abordaje integral e interdisciplinario de los sujetos que presentan Dificultades Específicas del Aprendizaje.

Fuentes:

Dr. Pablo G Posik
Médico Asesor
CSSEPBA