{"id":49414,"date":"2024-05-05T09:02:00","date_gmt":"2024-05-05T12:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.colescba.org.ar\/portal\/?post_type=reno&#038;p=49414"},"modified":"2025-01-03T11:32:19","modified_gmt":"2025-01-03T14:32:19","slug":"la-teoria-de-la-imprevision-contractual","status":"publish","type":"reno","link":"https:\/\/www.colescba.org.ar\/portal\/?revista=la-teoria-de-la-imprevision-contractual","title":{"rendered":"La teor\u00eda de la imprevisi\u00f3n contractual*"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-left is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-fc4fd283 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button is-style-fill b-abstract\"><a class=\"wp-block-button__link has-white-color has-vivid-red-background-color has-text-color has-background wp-element-button\" href=\"https:\/\/youtu.be\/DBSKJ11WM8I\" style=\"border-radius:10px\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-18641\" style=\"width: 20px;\" src=\"https:\/\/www.colescba.org.ar\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/youtube3.svg\" alt=\"\"> Ver Abstract<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:31px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<p class=\"AUTOR\" lang=\"es-ES\">Sebasti\u00e1n Justo Cosola<\/p>\n\t\t\t<p class=\"SUMARIO\" lang=\"es-ES\">Introducci\u00f3n. Desarrollo introductorio general al tema: la teor\u00eda del acto\/negocio jur\u00eddico. El antecedente inmediato: la cl\u00e1usula <em class=\"italic\">rebus sic stantibus<\/em>. Vicisitudes con la denominada \u201cbase del contrato\u201d. Los efectos del quiebre de la base objetiva del contrato. Doctrina cl\u00e1sica anticipatoria de la imprevisi\u00f3n contractual en nuestro pa\u00eds. Tratamiento de la imprevisi\u00f3n positivizada en el Derecho Civil argentino. Los aportes de las jornadas nacionales de derecho civil y de las jornadas notariales argentinas. Remisi\u00f3n a las recomendaciones de la doctrina notarial internacional. La revisi\u00f3n del contrato: \u00bfqu\u00e9 es la imprevisi\u00f3n contractual? Los principios en el derecho de los contratos. La imprevisi\u00f3n y el C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n Conclusi\u00f3n<\/p>\n\t\t\t<h2 class=\"SUB1\" lang=\"es-ES\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">Tanto la <span class=\"CharOverride-1\">frustraci\u00f3n de la finalidad <\/span>como la <span class=\"CharOverride-1\">teor\u00eda de la imprevisi\u00f3n<\/span> y por <span class=\"CharOverride-1\">excesiva onerosidad sobreviniente <\/span>en especial dentro de la parte general del contrato, \u2013relacionada incluso con la parte general de la <span class=\"CharOverride-1\">teor\u00eda de las obligaciones<\/span><span class=\"CharOverride-2\"><span><a id=\"footnote-138-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-138\">1<\/a><\/span><\/span>, son temas que requieren la atenci\u00f3n constante de los juristas en la actualidad. Especialmente en torno a la <span class=\"CharOverride-1\">excesiva onerosidad sobreviniente<\/span>, se agudiza la situaci\u00f3n por los tiempos en que vivimos, teniendo en cuenta los cambios legislativos que impuso la m<span class=\"CharOverride-3\">oderna legislaci\u00f3n codificada, desconociendo ciertas fuentes consagradas del derecho, como la costumbre impuesta con toda su fuerza.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">En este marco, las obligaciones de dar sumas de dinero se ven influenciadas por el uso de la moneda de curso legal en la actualidad, reservada en general y en la pr\u00e1ctica contractual habitual, para aquellos contratos que no involucren inmuebles, ni buques, ni aeronaves, ni semovientes de raza, ni maquinarias especiales, ni ning\u00fan otro locom\u00f3vil que se les asemeje, como as\u00ed tampoco los que se nacen y se crean en el marco de grandes emprendimientos comerciales. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">En la generalidad de los casos mencionados, las partes, consagrando el imperio de la <span class=\"CharOverride-4\">autonom\u00eda de la voluntad,<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> recurren a la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">moneda<\/span> extranjera como medida de valor generadora de certeza y confianza. Claramente esto no es lo que se ha perseguido con la normativa del C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n \u2013en adelante, CCyC\u2013, o m\u00e1s precisamente, con la reforma al anteproyecto de CCyC por parte del Poder Ejecutivo Nacional, luego elevada al Congreso Nacional para su discusi\u00f3n y aprobaci\u00f3n. A pesar de los esfuerzos legales, en el \u00e1mbito de la contrataci\u00f3n privada y al menos, en la mayor parte de los casos referidos, los contratantes contin\u00faan sujetando su voluntad a la moneda extranjera. As\u00ed, nuevamente se cumple la regla que ordena que la norma que adelanta la conducta del hombre y de la mujer, cuando la misma marca una pauta diferente a la del comportamiento habitual, no tiene cabida en el <span class=\"CharOverride-1\">estado de derecho. <\/span>La misma ser\u00e1 desconocida y f\u00e1cilmente entrar\u00e1 en desuso, por absurda, inaplicable, o su <span class=\"CharOverride-3\">peor extremo: por ser <\/span><span class=\"CharOverride-4\">extremadamente injusta<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, precisamente porque como nos ense\u00f1a Mario Gerlero desde la experiencia <\/span><span class=\"CharOverride-4\">sociol\u00f3gica-jur\u00eddica<\/span><span class=\"CharOverride-3\">: \u201cEl \u2018derecho\u2019 no conforma a las sociedades, estas son las que constituyen, determinan y dan sentido a la efectividad, la funcionalidad y la racionalidad del derecho<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-137-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-137\">2<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u201d.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-1\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Es as\u00ed que, en la actualidad, quien celebra una obligaci\u00f3n en moneda extranjera <\/span><span class=\"CharOverride-4\">asume<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> un compromiso de car\u00e1cter no dinerario, clasificable dentro de las obligaciones de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">dar cantidades de cosas<\/span><span class=\"CharOverride-6\"><span><a id=\"footnote-136-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-136\">3<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-4\">. <\/span><span class=\"CharOverride-3\">Consecuentemente, quien se obliga hoy por una deuda en <\/span><span class=\"CharOverride-4\">divisa extranjera<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> se sujeta a un criterio legal que dista bastante del criterio real. En el \u00e1mbito de los principios, y dicho de otro modo, ante el inconveniente acaecido, ser\u00e1 el triunfo de la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">argumentaci\u00f3n jur\u00eddica<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> el que pueda alcanzar la soluci\u00f3n de la controversia<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-135-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-135\">4<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, a partir de criterios de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">razonabilidad<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> directa<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-134-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-134\">5<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\"> que oscilen entre el derecho privado unificado, las cuotas de derecho p\u00fablico implicado \u2013esencialmente las provenientes del derecho constitucional\u2013 y la sociolog\u00eda y la filosof\u00eda del derecho, destinadas a explicar los verdaderos fundamentos del derecho desde la estad\u00edstica y desde la emp\u00edrica \u2013inclusive desde la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">experiencia jur\u00eddica<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-133-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-133\">6<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u2013. <\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">La situaci\u00f3n actual es diferente a la que ocurriera en nuestro pa\u00eds a partir de la reforma de la ley 23.928\/91 y hasta que dejara de existir el C\u00f3digo Civil de V\u00e9lez Sarsfield \u2013en adelante, CCA\u2013, en donde la moneda extranjera conformaba la clasificaci\u00f3n de las obligaciones de dar sumas de dinero (art. 629 CCA). Sin el respaldo jur\u00eddico normativo en el pa\u00eds que la asimile a una moneda de curso legal \u2013independientemente de las clasificaciones acad\u00e9micas referidas al <\/span><span class=\"CharOverride-4\">curso legal<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> y al <\/span><span class=\"CharOverride-4\">curso forzoso<\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u2013, <\/span>la divisa extranjera es asimilable a una cosa sobre la cual las partes pactaron ese <span class=\"CharOverride-4\">algo <\/span><span class=\"CharOverride-3\">que les interesa en comunidad, aunque con diferentes perspectivas para y hacia cada una de ellas \u2013<\/span><span class=\"CharOverride-4\">fines<\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u2013.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Pero no es todo lo que hoy ocurre en el <\/span>\u00e1mbito del derecho, cada vez m\u00e1s impotente hacia los bruscos cambios de la econom\u00eda.<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">La venta de<\/span> divisa extranjera por las instituciones financieras acreditadas \u2013en el ejemplo, los com\u00fanmente denominados d\u00f3lares estadounidenses billetes\u2013 se encuentra abierta al p\u00fablico en general, aunque con ciertos l\u00edmites o topes temporales, y cumpliendo ciertos requisi<span class=\"CharOverride-3\">tos particulares, entre los que se destaca enf\u00e1ticamente, <\/span><span class=\"CharOverride-4\">la justificaci\u00f3n del origen de los fondos para la adquisici\u00f3n<\/span><span class=\"CharOverride-3\">. En los \u00faltimos a\u00f1os, esta modalidad se ha notablemente ampliado a trav\u00e9s de diversas <\/span>designaciones de la moneda extranjera, todas generadas a partir de la crisis econ\u00f3mica y financiera del Estado. As\u00ed, seg\u00fan sea la cantidad de divisa extranjera, no siempre la misma se encuentra disponible en la instituci\u00f3n de que se trate. Muchas veces \u2013por no decir pr\u00e1cticamente todas las veces\u2013 hay que pa<span class=\"CharOverride-3\">ctar con la instituci\u00f3n el d\u00eda de la compra, de acuerdo a la disponibilidad que la misma ofrezca en plaza. En pri<\/span>ncipio esta situaci\u00f3n no es del todo relevante, siempre y cuando la falta y consecuente demora en la entrega no coincida con el vencimiento de una obligaci\u00f3n asumida en un contrato vigente. \u00bfEs posible sortear la mora en raz\u00f3n de esta circunstancia ajena a la parte deudora de la obligaci\u00f3n? \u00bfEs posible aqu\u00ed plantear la responsabilidad del Estado que no ofrece una restricci\u00f3n a la adquisici\u00f3n, pero que en la pr\u00e1ctica tampoco la garantiza? \u00bfpuede invocarse la imprevisi\u00f3n contractual?<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">Pero hay m\u00e1s. Mucho m\u00e1s para analizar. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">La persona que va a adquirir la divisa extranjera lo hace para culminar una obligaci\u00f3n asumida, en el ejemplo que ahora mismo ofrezco, m\u00e1s probable que infrecuente, a partir de la aprobaci\u00f3n de un simple cr\u00e9dito bancario, de cualquier naturaleza, con destino a cualquier finalidad. Es decir<span class=\"CharOverride-3\">, el deudor cuenta con esa <\/span><span class=\"CharOverride-4\">suma de dinero <\/span><span class=\"CharOverride-3\">que el banco <\/span>le otorga para poder \u2013previo aviso a la instituci\u00f3n\u2013 adquirir la divisa extranjera y as\u00ed, cumplir con la obligaci\u00f3n que asumi\u00f3 en el contrato. \u00bfQu\u00e9 sucede con la variaci\u00f3n monetaria en el sistema de mercado? Si celebra el contrato teniendo en cuenta un d\u00f3lar promedio, y ese promedio deja de existir al poco tiemp<span class=\"CharOverride-3\">o, mientras el contrato sigue vigente en el plazo estipulado \u2013por una suma irrisoria, inexplicable, sin antecedentes\u2013, \u00bfpuede plantearse as\u00ed la imprevisi\u00f3n? Expreso esta inquietud porque en los manuales y tratados de contratos<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-132-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-132\">7<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\"> se suele argumentar, pr\u00e1cticamente de manera un\u00e1nime, ciertas premisas interesantes, como, por ejemplo, la que afirma que, si el contrato se suscribe en un \u00e1mbito de inflaci\u00f3n, no podr\u00eda la misma invocarse como <\/span><span class=\"CharOverride-4\">imprevisi\u00f3n contractual<\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Y, ni que deci<\/span><span class=\"CharOverride-3\">rlo, mucho menos aquellos que prev\u00e9n dentro de su articulado, ciertas <\/span><span class=\"CharOverride-4\">cl\u00e1usulas de estabilizaci\u00f3n<\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Las partes han tenido en cuenta la situaci\u00f3n en el origen, inclusive desde las denominadas<\/span><span class=\"CharOverride-4\"> tratativas previas<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, de manera que si hay algo que no existe en este supuesto, es <\/span><span class=\"CharOverride-4\">desconocimiento previo. <\/span><span class=\"CharOverride-3\">Si la medida para adquirir la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">divisa extranjera<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> <\/span>se duplica o triplica, en un tiempo irrisorio e impensado, donde ni siquiera es posible la mera especulaci\u00f3n, \u00bfse puede plantear objetivamente la teor\u00eda inflacionaria desmedida? \u00bfY la depreciaci\u00f3n monetaria en relaci\u00f3n a la naturaleza de la divisa extranjera \u2013se ha depreciado el dinero para adquirir la cosa\u2013? \u00bfPodr\u00eda eventualmente plantearse la imprevisi\u00f3n por excesiva onerosidad?<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">Y a\u00fan hay m\u00e1s.<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">Un contrato se suscribe, inc<span class=\"CharOverride-3\">lusive el ultimo referido, con <\/span><span class=\"CharOverride-4\">cl\u00e1usulas de estabilizaci\u00f3n<\/span><span class=\"CharOverride-6\"><span><a id=\"footnote-131-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-131\">8<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, y un cr\u00e9dito se solicita para poder cumplir con el <\/span><span class=\"CharOverride-4\">objeto<\/span><span class=\"CharOverride-3\">. La solicitud del cr\u00e9dito para poder cu<\/span>mplir con la prestaci\u00f3n a cargo de la parte deudora consta inclusive en el cuerpo principal del contrato, lo que formaliza <span class=\"CharOverride-3\">\u2013<\/span>entre tant\u00edsimos otros principios<span class=\"CharOverride-3\">\u2013<\/span>, e<span class=\"CharOverride-3\">l de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">buena fe contractual<\/span><span class=\"CharOverride-6\"><span><a id=\"footnote-130-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-130\">9<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Existi\u00f3 un consentimiento previo, se contrat\u00f3 teniendo en cuenta un objeto posible, se respet\u00f3 la forma impuesta, y la causa \u2013<\/span><span class=\"CharOverride-4\">objetiva<\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u2013 qued\u00f3 consa<\/span>gra<span class=\"CharOverride-3\">da. Pero la fluctuaci\u00f3n de la divisa extranjera en relaci\u00f3n con la moneda de curso legal ha variado tanto, que es imposible llegar al resultado deseado por ambas partes, ya que ni siquiera ahora el cr\u00e9dito alcanza a cumplir con el objetivo \u2013cuando en su origen era imposible pensar lo contrario en un \u00e1mbito de inflaci\u00f3n <\/span><span class=\"CharOverride-4\">regular<\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u2013. No hay deseos de no cumplir por parte del deudor, lo que hay es una imposibilidad absoluta de cumplimiento, y lo que es peor, ninguna posibilidad de haber imaginado en el mo<\/span>mento de la celebraci\u00f3n \u2013aun teniendo en cuenta la inflaci\u00f3n promedio\u2013 semejante variaci\u00f3n de la moneda de curso legal con su par extranjera. \u00bfExiste imprevisi\u00f3n contractual en este supuesto? Entonces, \u00bfser\u00eda necesario revisar en la actualidad lo que los manuales y tratados nos dicen al respecto de la teor\u00eda inflacionaria en el \u00e1mbito de la contrataci\u00f3n? \u00bfO habr\u00e1 que atender a ciertos supuestos especiales?<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">Y a todo esto <span class=\"CharOverride-3\">\u2013a preferencia y gusto del lector\u2013, agr\u00e9guense los condimentos que crean necesarios para llegar inclusive, mucho m\u00e1s lejos. Por ejemplo, pensar que, en un pa\u00eds como el nuestro, la mayor cantidad de cr\u00e9ditos \u2013especialmente, los mutuos hipotecarios\u2013 se otorgan para la adquisici\u00f3n de la primera vivienda. Sabemos las in<\/span>tersecciones constitucionales en materia de protecci\u00f3n de este derecho fundamental que ello trae aparejado<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-129-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-129\">10<\/a><\/span><\/span>. \u00bfEl acceso a la vivienda es un derecho que garantiza regularmente el Estado?<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-128-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-128\">11<\/a><\/span><\/span> Alej\u00e1ndonos de las discusiones y de los antecedentes jurisprudenciales que se han ofrecido al respecto, aqu\u00ed no existe nada m\u00e1s, ni nada menos que una persona humana, que cumpli\u00f3 con los requisi<span class=\"CharOverride-3\">tos que la instituci\u00f3n financiera impuso, que alcanz\u00f3 a <\/span><span class=\"CharOverride-4\">calificar <\/span><span class=\"CharOverride-3\">de acuerdo a los par\u00e1metros objetivos impuestos por la reglamentaci\u00f3n vigente, y qu\u00e9, aun as\u00ed, se le vuelve materialmente imposible el cumplimiento. \u00bfSi en el contrato se hubiera expresado la finalidad verdadera \u2013o<\/span> causa fin\u2013, existir\u00e1 claramente frustraci\u00f3n, pero ser\u00eda sencillo para el acreedor plantear este supuesto? \u00bfSobre un leg\u00edtimo derecho de una persona humana, previa calific<span class=\"CharOverride-3\">aci\u00f3n legal, a encaminar su existencia hacia la obtenci\u00f3n de un derecho reconocido internacionalmente como fundamental?<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-127-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-127\">12<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\"> Doctrinas y jurisprudencias espec\u00edficas han dado en esto, lecciones magistrales.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Y finalmente, el contrato sobre un inmueble realizado en divisa extranjera \u2013<\/span><span class=\"CharOverride-4\">cosa<\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u2013, que permite al deudor desobligarse entregando las sumas de dinero de curso legal equivalentes (art. 765 CCyC), pero que, en el caso analizado, resulta materialmente imposible por m\u00e1s esfu<\/span>erzo que haga tanto el deudor como toda su familia, \u00bfpuede desencadenar por la enorme variaci\u00f3n un enriquecimiento sin causa en favor del acreedor, desde la<span class=\"CharOverride-3\"> propia prestaci\u00f3n pactada en origen como justa?<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-126-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-126\">13<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\"> Si as\u00ed fuera, \u00bfnos encontrar\u00edamos en presencia del supuesto de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">pago de lo indebido?<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-125-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-125\">14<\/a><\/span><\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">En nuestro pa\u00eds, es innegable la contrataci\u00f3n en <\/span><span class=\"CharOverride-4\">divisa extranjera<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, desde el imperio de la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">autonom\u00eda de la voluntad <\/span><span class=\"CharOverride-3\">y me atrevo a decir, adem\u00e1s: desde la relatividad del orden p\u00fabl<\/span>ico, cada vez m\u00e1s potente, en el moderno derecho unificado (art. 12 CCyC). En la mente de quien contrata, la conversi\u00f3n a la moneda de curso legal es tan natural como esencial. Resumiendo hasta lo inimaginable al enorme Michel Foucault pero tan relevante para el entendimiento de este presupuesto, dir\u00e9 con \u00e9l: \u201cLa relaci\u00f3n de lo significante con lo significado se aloja ahora en un espacio en el que ninguna figura intermediaria va a asegurar su encuentro: es, dentro del conocimiento, el enlace establecido entre la idea de una cosa y la idea de otra (\u2026); Si el<span class=\"CharOverride-3\"> signo es el puro y simple enlace de un significante y un significado (\u2026) de todas maneras la relaci\u00f3n solo puede ser establecida en el elemento general de la representaci\u00f3n: el significante y el significado no est\u00e1n ligados sino en la medida en que uno y el otro lo son (han sido o pueden ser) representados y el uno representa de hecho al otro\u201d<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-124-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-124\">15<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Sin esa conversi\u00f3n, no hay contrataci\u00f3n, por<\/span>que no hay otra manera de visualizar el futuro reitero, en un pa\u00eds como en el que habitamos, tanto con sus cosas positivas como con sus bemoles \u2013an\u00e1lisis y pr<span class=\"CharOverride-3\">oyecci\u00f3n del sueldo o salario, del aguinaldo para, por ejemplo, reforzar alguna cuota, incidencia de los ahorros sujetos a plazo fijo, etc\u00e9tera\u2013.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">La persona piensa en cumplir en divisa<\/span> extranjera \u2013reitero: cosa\u2013 pero para ello, salvo que cuente con ahorros acreditados y fiscalizados por las instituciones de contralor correspondientes, debe adquirirla desde la moneda de curso legal que tiene u obtiene al efecto. Que es lo mismo que decir que en un contrato sujeto a plazo, es imaginable lo que uno va a cumplir desde la prestaci\u00f3n en el momento de la firma, pero no al final, si la variaci\u00f3n es absolutamente desproporcionada, como ha oc<span class=\"CharOverride-3\">urrido en el presente a\u00f1o que quedar\u00e1 en la historia del an\u00e1lisis econ\u00f3mico del derecho (2018).<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">En la mente del hombre o mujer problematizados de nuestros d\u00edas, se adquiere la casa por un monto en <\/span><span class=\"CharOverride-4\">moneda de curso legal<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, que, a los efectos de la contrataci\u00f3n, hay que cumplir en <\/span><span class=\"CharOverride-4\">moneda extranjera<\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Con las variaciones de este a\u00f1o calendario, si a\u00fan es posible el cumplimiento del contrato, se ha abonado \u2013sin m\u00e1s causa que el corrimiento de la econom\u00eda\u2013 el doble, o el triple de lo pactado al origen. Y, desde el otro lado, la protecci\u00f3n del cr\u00e9dito tambi\u00e9n resulta ser ese<\/span>ncial a la hora de poner \u00e9nfasis en explicar los fines de las instituciones jur\u00eddicas: no es posible obligarse sin saber verdaderamente si uno puede hacerlo, y luego intentar desobligarse argumentando la mera imposibilidad de cumplimiento, descuidando as\u00ed los derechos del acreedor de buena fe. La raz\u00f3n del principio de autonom\u00eda de la voluntad encuentra su correlato, nos recuerda Jorge Bustamante Alsina, en la fuerza obligatoria del contrato<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-123-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-123\">16<\/a><\/span><\/span>. No es tan sencillo en este tema, vislumbrar los platillos de la balanza en equilibrio. Es dif\u00edcil explicar esta situaci\u00f3<span class=\"CharOverride-3\">n desde la invocaci\u00f3n de dos o tres normas aisladas de un cuerpo codificado.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Paralelamente a los supuestos por m\u00ed planteados, alguien por suerte o ventura, solicita un cr\u00e9dito y l<\/span>o convierte, a partir de la acreditaci\u00f3n en cuenta \u2013y c\u00f3modamente, desde el sistema de home banking\u2013 a moneda extranjera, en su totalidad o en la medida <span class=\"CharOverride-3\">de la limitaci\u00f3n a la compra de divisas de esta naturaleza. Un solo <\/span><span class=\"CharOverride-4\">clic <\/span><span class=\"CharOverride-3\">al bot\u00f3n del <\/span><span class=\"CharOverride-4\">mouse <\/span><span class=\"CharOverride-3\">aceptando la operaci\u00f3n \u2013no sujeta a revisi\u00f3n ni a control porque, como ya he referido, no <\/span>hay restricci\u00f3n para adquirir moneda extranjera con origen justificado de fondos\u2013 caus\u00f3, en poco tiempo, el cre<span class=\"CharOverride-3\">cimiento en escala geom\u00e9trica de lo que ha solicitado y suscripto, quiz\u00e1s, a trav\u00e9s de la fi<\/span>rma de una hipoteca. Esa persona tiene un mutuo otorgado en moneda de curso legal que hoy, vuelta y revuelta a convertir, es casi el triple en m\u00e1s de la suma por la que originalmente se comprometi\u00f3. No cabe ninguna duda que el derecho puede \u2013y debe\u2013 proteger o castigar de acuerdo a la suerte o a la oportunidad. La pregunta es: \u00bfes justo? \u00bfEs el derecho actual, que proyecta el sistema de protecci\u00f3n al contratante d\u00e9bil \u2013ni qu\u00e9 hablar, el proveniente del contrato de consumo\u2013, un sistema que tiene que dar respuesta a<span class=\"CharOverride-3\"> estas anomal\u00edas de la vida misma en pa\u00edses como el nuestro, a partir de la razonabilidad, de la ponderaci\u00f3n, inclusive de la proporcionalidad? En definitiva, \u00bfes sencilla para argumentar la teor\u00eda de la imprevisi\u00f3n por excesiva onerosidad sobreviniente, tanto como las pautas que generalmente ordenan los libros? <\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Se trata de entender que ciertos supuestos especiales, propios de nuestras naciones, merecen tener alguna consideraci\u00f3n espe<\/span>cial. Son hechos que ocurren, tan imprevistamente, que el jurista que aplica e interpreta el derecho se ve impotente, <span class=\"CharOverride-1\">ab initio<\/span>, de ofrecer alguna respuesta convincente, que sea capaz de englobar a todos los supuestos y en especial, que no cause desmedro injustificado o injusticia f\u00e1cilmente comprobable hasta desde los sentidos. Se trata de no afirmar, como verdades absolutas, ni siquiera lo que por un tiempo determinado estuvo medianamente concertado y acordado. Se trata siempre, de alcanzar lo justo \u2013o lo m\u00e1s humanamente justo\u2013; y en el caso que hoy ocupa mi atenci\u00f3n, lo justo contractual, que otorgue o reparta ante lo imprevisto, lo mejor que pueda lograrse para que acreedores y deudores lleguen a estrecharse las manos a partir del mejor acuerdo ante lo imprevisto. Se trata de entender que no es sencilla la tarea del int\u00e9rprete jur\u00eddico cuando de cualquier posici\u00f3n, lo que existe es un reclamo general fundado en la justicia, en el derecho a la igualdad y a la equidad, puestos en peligro por la inseguridad. En \u00faltima instancia, hay que co<span class=\"CharOverride-3\">mprender que el estudio de las relaciones sociales es siempre un estudio de expectativas condicionadas por distintos tipos de normas, congruentes e incongruentes, que se ligan entre <\/span>s\u00ed<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-122-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-122\">17<\/a><\/span><\/span>. Tarea del jurista es readecuarlas, reacomodarlas, o en su defecto, para quien tenga el imperio decisorio, de decidir qui\u00e9n es el que debe y qui\u00e9n, el que acrece. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">Veamos juntos entonces: <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">a) Algunas precisiones sobre el negocio jur\u00eddico y su base objetiva;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">b) El repaso de algunas de las doctrinas magistrales; <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">c) La exposici\u00f3n de los alcances de la figura en el tiempo en el que vivimos; <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">d) Conclusi\u00f3n personal. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">Hacia all\u00e1 vamos entonces. <\/p>\n\t\t\t<h2 class=\"SUB1\" lang=\"es-ES\">Desarrollo introductorio general al tema:<br \/>la teor\u00eda del acto\/negocio jur\u00eddico<\/h2>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Sosten\u00eda Emilio Betti que los intereses que tutela el derecho privado en general ocurren en la vida de<\/span> relaci\u00f3n naturalmente; pero que independientemente de esa tutela, en circunstancias habituales esos intereses deben de sortear diversas y continuas vicisitudes. De esta manera, la iniciativa privada es el mecanismo motor de toda regulaci\u00f3n rec\u00edproca de intereses privados, la misma que ingresa al mercado a trav\u00e9s de la teor<span class=\"CharOverride-3\">\u00eda del <\/span><span class=\"CharOverride-4\">negocio jur\u00eddico<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-121-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-121\">18<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\"> \u2013y que para nosotros y desde nuestras latitudes, el tratamiento se origina en la teor\u00eda del <\/span><span class=\"CharOverride-4\">acto jur\u00eddico<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> y desde all\u00ed, directamente al <\/span><span class=\"CharOverride-4\">contrato <\/span><span class=\"CharOverride-3\">para casos espec\u00edficamente seleccionados<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-120-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-120\">19<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u2013.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Pocas obras del <\/span><span class=\"CharOverride-4\">negocio jur\u00eddico<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> \u2013y por ende, de la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">teor\u00eda general del acto<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> y del <\/span><span class=\"CharOverride-4\">contrato<\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u2013 en nuestro medio tan esc<\/span>larecedoras como la escrita por el profesor de la Universidad del Litoral, Luis Mu<span class=\"CharOverride-3\">\u00f1oz, para quien el <\/span><span class=\"CharOverride-4\">negocio jur\u00eddico<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> era el <\/span><span class=\"CharOverride-4\">comportamiento o la conducta <\/span><span class=\"CharOverride-3\">espont\u00e1nea\/o, motivado\/a y consciente, traducido\/a en declaraciones y manifestaciones privadas que recogen la voluntad, destinados a regular tanto los intereses de las partes como su relaci\u00f3n con los terceros<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-119-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-119\">20<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Esa regulaci\u00f3n, jur\u00eddicamente relevante, es la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">base de la autonom\u00eda privada<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> reconocida por el derecho, mediante la cual pueden alcanzarse los fines que las partes quieren y que el propio derecho tutela, relativos a la creaci\u00f3n, modificaci\u00f3n, o extinci\u00f3n de derechos de toda \u00edndole<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-118-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-118\">21<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. La teor\u00eda general del <\/span><span class=\"CharOverride-4\">negocio\/acto jur\u00eddico<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> presenta en Hispanoam\u00e9rica, tratamientos complejos que merecen la pena consu<\/span>ltar \u2013sobre todo en este tema, los relacionados a la base y\/o estructura, con muy buenos an\u00e1lisis de los elementos<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-117-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-117\">22<\/a><\/span><\/span>\u2013.<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">En este esquema, el <span class=\"CharOverride-3\">comportamiento y la conducta representan la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">exteriorizaci\u00f3n de la voluntad humana<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, que por acci\u00f3n o por omisi\u00f3n \u2013ausencia\u2013, producen un cambio en el mundo exterior; mientras que el comportamiento es o puede ser instant\u00e1neo, la conducta es sostenida en el tiempo; lo que el profesor Mu\u00f1oz llama <\/span><span class=\"CharOverride-4\">un comportamiento de duraci\u00f3n<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-116-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-116\">23<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-4\">. <\/span><span class=\"CharOverride-3\">De todos los <\/span><span class=\"CharOverride-4\">notarialistas <\/span><span class=\"CharOverride-3\">argentinos, fue sin duda Mario Zinny quien m\u00e1s profundamente sigui\u00f3 sus ense\u00f1anzas<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-115-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-115\">24<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, y desde mi perspectiva, la solidez del planteamiento de Rub\u00e9n Compagnucci de Caso desde su teor\u00eda general<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-114-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-114\">25<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, sumado a la conformaci\u00f3n estructural de las sugerencias novedosas que efectuara hace tiempo atr\u00e1s Santos Cifuentes, completan en<\/span> nuestro pa\u00eds una teor\u00eda general del negocio jur\u00eddico tan seria como profunda<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-113-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-113\">26<\/a><\/span><\/span>. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">El <span class=\"CharOverride-1\">negocio jur\u00eddico<\/span> \u2013y para nosotros ahora, el <span class=\"CharOverride-1\">contrato<\/span>\u2013, presenta entonces <span class=\"CharOverride-1\">una base<\/span>. Reconoce una serie de elementos esenciales que los conforman, otros naturales que lo complementan y ciertamente, algunos accidentales que muchas veces lo determinan como especial e irrepetible. Elementos que est\u00e1n desde el origen en la mente de las partes contratantes, guiando as\u00ed su voluntad para alcanzar el resultado esperado y en principio, ning\u00fan otro ajeno a sus iniciales inquietudes. El <span class=\"CharOverride-1\">contrato <\/span>es as\u00ed el reconocimiento de la libertad y de la propiedad privada: los individuos pueden con ella realizar lo que les plazca y as\u00ed, contribuir al desarrollo econ\u00f3mico de su pa\u00eds. En esta orientaci\u00f3n, algunas relevantes teor\u00edas actuales vienen a plantear lo que denominan, el acto de autonom\u00eda privada, teniendo en cuenta en especial, el concepto de operaci\u00f3n econ\u00f3mica, ya que es la propia operaci\u00f3n econ\u00f3mica la que mejor expresa la calidad de los intereses deducidos en el autorreglamento compromisorio<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-112-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-112\">27<\/a><\/span><\/span>. En una similar orientaci\u00f3n, tambi\u00e9n se afirma que teniendo en cuenta que el an\u00e1lisis econ\u00f3mico del derecho es el encargado de orientar a los legisladores y los jueces en materia de interpretaci\u00f3n, el respeto a la palabra dada, la confianza generada, la buena fe y el rol econ\u00f3mico que cada operador desempe\u00f1a son los fundamentos del contrato \u2013o de lo que se denomina la relaci\u00f3n contractual<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-111-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-111\">28<\/a><\/span><\/span>\u2013. Las teor\u00edas actuales ponderan notablemente la cuesti\u00f3n de la incidencia de la econom\u00eda en el derecho y en especial, en los contratos. Cualquier incidencia que la misma tenga en la propia estructura o base del contrato, cumplidos ciertos alcances, merecer\u00e1 un tratamiento argumentativo especial. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">El <\/span><span class=\"CharOverride-4\">sistema contractual argentino contempor\u00e1neo<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> presenta caracter\u00edsticas especiales a la luz de la puesta en vigencia del C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n (en adelante, CC<\/span>yC)<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-110-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-110\">29<\/a><\/span><\/span>. Se cumple as\u00ed con las previsiones de la doctrina, que tiempo antes de la puesta en vigencia del cuerpo legal unificado argentino advert\u00edan que el derecho actual considerado como multiplicidad y por su flexibilidad relacionada con los componentes multidisciplinarios, deb\u00eda ofrecer una comprensi\u00f3n global del sistema jur\u00eddico destacando, entre otras normas relevantes del derecho internacional, a la Constituci\u00f3n Nacional<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-109-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-109\">30<\/a><\/span><\/span>. La parte general del contrato presenta un desarrollo ordenado, sistematizado y adem\u00e1s, de \u00fatil interpretaci\u00f3n desde el lado de los principios. Pareciera ser que los principios del derecho contractual ar<span class=\"CharOverride-3\">gentino comienzan a formar parte del inter\u00e9s del jurista actual, como muchos de los grandes maestros de esta disciplina \u2013y seg\u00fan <\/span>tendremos ocasi\u00f3n de revisar\u2013 hab\u00edan ya adelantado con prudencia, mucho antes en el tiempo. <\/p>\n\t\t\t<h2 class=\"SUB1\" lang=\"es-ES\">El antecedente inmediato: la cl\u00e1usula rebus sic stantibus<\/h2>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">Existe la suposici\u00f3n de que la subsistencia de los contratos \u2013en esencia, los de tracto sucesivo\u2013 siempre se encuentra sujeta y condicionada a que en el mismo permanezcan los motivos y las dem\u00e1s circunstancias que lo hicieron posible. La expresi\u00f3n \u201crebus sic stantibus\u201d significa la posibilidad que un contrato continu\u00e9 el rumbo normal de desarrollo \u201cmanteni\u00e9ndose o continuando as\u00ed las cosas\u201d<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-108-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-108\">31<\/a><\/span><\/span>, precisamente porque se mantienen las circunstancias de hecho que exist\u00edan al momento de contratar<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-107-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-107\">32<\/a><\/span><\/span>. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">La mencionada regla, fue de notable influencia en el derecho can\u00f3nico y en especial, en la escuela de los postglosadores. Para el derecho privado en general y el derecho notarial en particular \u2013que reconoce antecedentes relevantes en el derecho formulario propuesto por la mencionada escuela\u2013 la aplicaci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica de cualquier alusi\u00f3n a una injusticia contractual por imposibilidad sobreviniente o imprevisi\u00f3n fue y es elemental; de hecho Aurora, la obra cumbre de Rolandino \u2013reconocida como la Suma del Arte Notarial mundial por excelencia\u2013, es una contribuci\u00f3n exeg\u00e9tica de la Escuela de Bolonia al derecho formulario, de donde se destacan varias cl\u00e1usulas relacionadas con la posteriormente denominada <span class=\"CharOverride-3\">justicia o equilibrio contractual<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-106-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-106\">33<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Como acertadamente se afirma, Rolandino fue el primer notario latino que <\/span><span class=\"CharOverride-4\">con sus f\u00f3rmulas y escritos traspas\u00f3 los l\u00edmites del espacio y del tiempo<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-105-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-105\">34<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-4\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Muy a pesar de los mencion<\/span>ados esfuerzos, la cl\u00e1usula mencionada y sus diferentes derivaciones no eran tenidas en cuenta en la mayor\u00eda de las codificaciones del derecho privado mundial. Al mismo tiempo, la doctrina discrepaba en torno a su concreci\u00f3n en norma positiva:<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-2\" lang=\"es-ES\">a. &#9;Por un lado, se postulaban quienes entend\u00edan que en ella viv\u00eda el principio de buena fe y tambi\u00e9n la argumentaci\u00f3n justa de la causa de los contratos; <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-2\" lang=\"es-ES\">b. &#9;Por el otro, se hallaban especialmente en contra de su recepci\u00f3n positiva aquellos que postulaban como principio esencial del derecho y especialmente, del contractual, la protecci\u00f3n del principio de seguridad jur\u00eddica<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-104-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-104\">35<\/a><\/span><\/span>. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">El panorama as\u00ed se tornaba sinuoso y en ocasiones tambi\u00e9n sujeto a confusi\u00f3n \u2013si la dis<span class=\"CharOverride-3\">cusi\u00f3n se enmarcaba dentro de las escuelas del derecho y sus proyecciones iusfilos\u00f3ficas\u2013. En definitiva: el principio general implica aceptar que es justificable el incumplimiento de u<\/span>na promesa que se tiene intenci\u00f3n de cumplir, cuando de alguna manera impensada originariamente se han modificado las circunstancias<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-103-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-103\">36<\/a><\/span><\/span>. En Santo Tom\u00e1s de Aquino puede encontrarse uno de los fundamentos al principio en tratamiento<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-102-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-102\">37<\/a><\/span><\/span>, sobre la idea de verdad y desde mi visi\u00f3n, quiz\u00e1s tambi\u00e9n a partir de la m<span class=\"CharOverride-3\">enci\u00f3n de la justicia frente al compromiso con el otro<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-101-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-101\">38<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, que es lo que definitivamente determina dentro del derecho argentino cu\u00e1les son las reglas que deber\u00edan tenerse en cuenta a la hora de interpretar \u2013o argumentar\u2013 los elementos esenciales de los contratos: qu\u00e9 es lo justo querido por las partes en el origen de la celebraci\u00f3n, cu\u00e1l es la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">politicidad<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> del contrato \u2013relacionada con los conceptos de orden p\u00fablico, buenas costumbres y lo relacionado con las partes y su \u201cser pol\u00edtico\u201d\u2013, la actuaci\u00f3n de buena fe, el respeto al fin querido por las partes contratantes, el contexto social en el que se celebra, la regla que permite la protecci\u00f3n del m\u00e1s d\u00e9bil \u2013y hoy claramente, lo que determina el contrato de consumo\u2013, entre otras cuestiones relevantes<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-100-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-100\">39<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Todo esto sin dejar de tener en cuenta la denominada <\/span><span class=\"CharOverride-4\">policitaci\u00f3n del contrato, <\/span><span class=\"CharOverride-3\">que viene a determinar que en los contratos creditorios, \u00fanicamente el contratante queda obligado si la promesa que ha efectuada ha sido aceptada<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-099-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-099\">40<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, todo dentro de un \u00e1mbito de interpretaci\u00f3n justa, inspirada en la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">buena fe<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, que podr\u00eda encuadrar, tambi\u00e9n desde mi visi\u00f3n, en lo que Francesco Messineo denomina <\/span><span class=\"CharOverride-4\">interpretaci\u00f3n extensiva, <\/span><span class=\"CharOverride-3\">que no es otra que<\/span><span class=\"CharOverride-4\"> la que hace expl\u00edcito lo que antes estaba impl\u00edcito, aunque no expreso<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-098-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-098\">41<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-4\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<h2 class=\"SUB1\" lang=\"es-ES\">Vicisitudes con la denominada \u201cbase del contrato\u201d<\/h2>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Uno de los primeros civilistas en introducir en nuestro pa\u00eds el tratamiento del problema de las <\/span><span class=\"CharOverride-4\">bases del negocio jur\u00eddico <\/span><span class=\"CharOverride-3\">fue Atilio Alterini. Esta teor\u00eda de las <\/span><span class=\"CharOverride-4\">bases<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, argumentab<\/span>a el profesor, p<span class=\"CharOverride-3\">arte de<\/span> la idea de suponer que las partes, al celebrar un contrato, tienen en cuenta determinadas circunstancias b\u00e1sicas que son propias del negocio jur\u00eddico que c<span class=\"CharOverride-3\">elebran, lo que implica aceptar que, si esas circunstancias b\u00e1sicas no ocurren o si <\/span><span class=\"CharOverride-4\">posteriormente resultan modificadas, <\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u201cel acto adviene ineficaz por insubsistencia de las bases que lo sustentaron<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-097-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-097\">42<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u201d. Se re<\/span>sumen aqu\u00ed las vertientes que explican, desde el derecho alem\u00e1n \u2013y seg\u00fan vemos formalmente, desde las argumentaciones de Larenz\u2013, las bases del negocio jur\u00eddico: <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-4\">a. Subjetiva<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, para la cual las bases d<\/span>el negocio jur\u00eddico son las circunstancias en las cuales las partes de manera coparticipada apoyan la eficacia del contrato, esperando ese resultado, aun sin estipula<span class=\"CharOverride-3\">ci\u00f3n previa<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-096-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-096\">43<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">;<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-4\">b. Objetiva, <\/span><span class=\"CharOverride-3\">para la cual las bases del negocio jur\u00eddico son las circunstancias cuya existencia es objetivamente necesaria para que el contrato permanezca en pie como regulaci\u00f3n dotada<\/span> de sentido; as\u00ed, si no hay relaci\u00f3n de equivalencia en las contraprestaciones, el mismo no puede subsistir<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-095-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-095\">44<\/a><\/span><\/span>; la vertiente es objetiva porque se prescinde defin<span class=\"CharOverride-3\">itivamente de lo que esperan las partes al contratar<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-094-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-094\">45<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">; y, <\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-4\">c. Ecl\u00e9ctica, <\/span><span class=\"CharOverride-3\">que propone ciertos re<\/span>quisitos basados en el concepto de buena fe, que seg\u00fan Atilio Alterini es el verd<span class=\"CharOverride-3\">adero fundamento de la teor\u00eda de la imprevisi\u00f3n en nuestro medio<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-093-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-093\">46<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Sobre lo antedicho, resulta esclarece<\/span>dor tener presente que el profesor Federico de Castro y Bravo sosten\u00eda que el quiebre <span class=\"CharOverride-3\">de la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">base del contrato<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> se generaba en el elemento <\/span><span class=\"CharOverride-4\">causa<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-092-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-092\">47<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Tengamos presente que el concepto de causa que aqu\u00ed interesa destacar es el que se refiere, en materia contractual, a la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">finalidad o raz\u00f3n de ser del acto, <\/span><span class=\"CharOverride-3\">ya que en impecable apreciaci\u00f3n de Federico Videla Escalada, \u201cExiste una finalidad propia de cada figura contractual admitida con tipicidad legal o con tipicidad social, pero, asimismo, en cada contrato particular que se celebra, es d<\/span>ecir, en cada realidad contractual que se concreta en la vida diaria, puede darse una finalidad particular para ese acto y aun una finalidad particular para cada uno de<span class=\"CharOverride-3\"> los sujetos que intervienen en el mismo\u201d<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-091-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-091\">48<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">.<\/span><span class=\"CharOverride-4\"> <\/span><span class=\"CharOverride-3\">Esta alusi\u00f3n vuelve hasta peligrosa la realizaci\u00f3n de contratos, sobre todo teniendo en cuenta el conocimiento que la otra parte tenga acerca de los motivos ya no generales, sino particulares. De aqu\u00ed que se derive, nuevamente, la necesidad de argumentar el derecho de los contratos esencialmente, dentro del concepto de buena fe, hoy positivizado en innumerables art\u00edculos del CCyC (arts. 9, 961 y concordantes). Desde la celebraci\u00f3n de buena fe, todo es posible, y en todo caso, la readecuaci\u00f3n o resoluci\u00f3n se tornar\u00e1n absolutamente justas. <\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">El inter\u00e9s por la base del negocio jur\u00eddico en sus referidas dobles facetas \u2013<\/span><span class=\"CharOverride-4\">objetiva<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> y<\/span><span class=\"CharOverride-4\"> subjetiva<\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u2013 tiene su origen en el <\/span><span class=\"CharOverride-4\">derecho alem\u00e1n<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-090-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-090\">49<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, lugar donde la jurisprudencia se ha expedido, en ocasiones injustas y en especial, luego de finalizadas las guerras mundiales. De ah\u00ed que el aporte de Karl Larenz sea ineludible a la hora de referirse al tema en estudio, y <\/span>que lo primero que haya sido oportuno preguntarse es si conven\u00eda o no conven\u00eda tratar esos temas en derechos tan ajenos al nuestro<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-089-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-089\">50<\/a><\/span><\/span> como el alem\u00e1n. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">En <span class=\"CharOverride-3\">este sentido, Luis Diez-Picazo y Antonio Gull\u00f3n se refer\u00edan a la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">imposibilidad sobrevenida<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> desde dos aspectos: a) los supuestos legales (p\u00e9rdida de la cosa sin culpa del deudor) y b) la dificultad que denominaba <\/span><span class=\"CharOverride-4\">extraordinaria<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> para cumplir \u2013fundada en la jurisprudencia\u2013, ya que en el C\u00f3digo Civil Espa\u00f1ol era bastante estrecha la po<\/span>sibilidad<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-088-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-088\">51<\/a><\/span><\/span>. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">El<span class=\"CharOverride-3\"> referido Larenz describ\u00eda que el t\u00e9rmino <\/span><span class=\"CharOverride-4\">base del negocio jur\u00eddico<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> era comprendido por la jurisprudencia alemana de dos maneras diferentes:<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">a. &#9;La form<\/span>a subjetiva, que es la representaci\u00f3n mental que los contratantes ejercen dej\u00e1ndose guiar hacia el contenido del contrato. Se advierte al momento de conclui<span class=\"CharOverride-3\">rse el negocio jur\u00eddico, producto de su determinaci\u00f3n de voluntad originaria (los motivos que llevaron a realizar el acto), y <\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERALCONTAB\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">b. &#9;La forma <\/span><span class=\"CharOverride-4\">objet<\/span>iva, que son todas las circunstancias que existen y que persisten fuera de la voluntad de las partes y que presuponen, la propia existencia del contrato<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-087-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-087\">52<\/a><\/span>:<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">&#9;Cada contrato se crea para regular la voluntad de las partes contratantes, pero dentro d<\/span>e ciertas y determinadas circunstancias sociales que, de alguna manera, hasta p<span class=\"CharOverride-3\">resuponen las relaciones contractuales. Quien realiza un contrato sabe a qu\u00e9 se atiene de acuerdo a cierto panorama, que no necesita de una clara representaci\u00f3n, precisamente porque la interpretaci\u00f3n del contrato no depende exclusivamente de s<\/span>u significaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, sino tambi\u00e9n de las circunstancias que lo rodean, en las que se concluy\u00f3 y sobre las que las cl\u00e1usulas del mismo se acomodaron y acordaron. Expresa Larenz al respecto \u201cSi posteriormente se realiza una transformaci\u00f3n fundamental de las circunstancias, posibilidad en que no hab\u00edan pensado las partes contratantes y que de ning\u00fan modo hab\u00edan tenido en cuenta al ponderar sus intereses y al distribuir los riesgos, puede ocurrir que el contrato , de ejecutarse en las mismas condiciones, pierda por completo su sentido o<span class=\"CharOverride-3\">riginario y tenga consecuencias totalmente distintas de las que las partes hab\u00edan proyectado o debieran razonablemente proyectar\u201d<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-086-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-086\">53<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Ambas est\u00e1n justificadas, aunque las mismas se refieren a diferentes supuestos de hecho que acaecen en la teor<\/span>\u00eda del contrato produciendo diferentes consecuencias jur\u00eddicas. Larenz los llama \u201csupuestos de hecho de la base del negocio jur\u00eddico\u201d y postula, en raz\u00f3n de la dogm\u00e1tica jur\u00eddica imperante en la \u00e9poca, que presenten tratamientos separados; por un lado, la del hecho subjetivo debe de regularse desde la teor\u00eda del error y m\u00e1s precisamente, desde los vicios de la voluntad, mientras que el hecho objetivo debe tener en cuenta el an\u00e1lisis acerca de la posibilidad de realizaci\u00f3n del contrato con su finalidad y con la intenci\u00f3n originaria de las partes, estudiando la teor\u00eda de la ineptitud, de la posterior posibilidad y de la consecuci\u00f3n del fin.<\/p>\n\t\t\t<h2 class=\"SUB1\" lang=\"es-ES\">Los efectos del <span class=\"CharOverride-8\">quiebre<\/span><span class=\"CharOverride-1\"> <\/span>de la base objetiva <br \/>del contrato<\/h2>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Es un principio que se atiende y que en circunstancias especiales confronta con el principio <\/span><span class=\"CharOverride-4\">pacta sunt servanda<\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Cuando ocu<\/span>rre alg\u00fan rompimiento de la base objetiva del contrato, pueden advertirse ciertos efectos interesantes:<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">a. &#9;Destrucci\u00f3n o p\u00e9rdida del objeto del contrato;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">b. &#9;No realizaci\u00f3n o inexistencia de un acontecimiento que era la base de la celebraci\u00f3n del contrato;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">c. &#9;Eventual o permanente incapacidad para las obligaciones y los servicios a prestar en el contrato;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">d. &#9;La frustraci\u00f3n del fin de la operaci\u00f3n;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">e.&#9; Los casos que contemplan los cambios de legislaci\u00f3n<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-085-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-085\">54<\/a><\/span><\/span>;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">f. &#9;La destrucci\u00f3n de la relaci\u00f3n de equivalencia \u2013afectaci\u00f3n de la contraprestaci\u00f3n o intercambio de prestaciones que se tornan injustas\u2013<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-084-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-084\">55<\/a><\/span><\/span>;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">g. &#9;Imposibilidad de alcanzar el fin del contrato (p\u00e9rdida del sentido originario, de su finalidad objetiva, para ambas partes y no \u00fanicamente para una sola)<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-083-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-083\">56<\/a><\/span><\/span>;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">A su vez, no deben de tenerse en cuenta como quiebre de la base objetiva:<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">a. &#9;Las circunstancias personales de los contratantes;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">b. &#9;Las repercusiones en el contrato porque una de las partes se hallaba en mora;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">c. &#9;Las circunstancias que aun previsibles, forman parte del <span class=\"CharOverride-3\">riesgo asumido en el contrato<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-082-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-082\">57<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Uno de los problemas d<\/span>el quiebre de la base objetiva por imprevisi\u00f3n es su interpretaci\u00f3n. Una argum<span class=\"CharOverride-3\">entaci\u00f3n <\/span><span class=\"CharOverride-4\">liviana<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> de la misma genera<\/span><span class=\"CharOverride-4\"> inseguridad jur\u00eddica <\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u2013por ello en la primera parte de la segunda mitad del siglo pasado la misma era de aplicaci\u00f3n restrictiva, orient\u00e1ndose hacia la necesidad de positivizaci\u00f3n de la teor\u00eda\u2013. Sin embargo, el panorama actual obliga al jurista a tener que considerar la cuesti\u00f3n de la interpretaci\u00f3n\/ argumentaci\u00f3n jur\u00eddica, teniendo especialmente en cuenta los primeros tres art\u00edculos positivizados del CCyC, que cambian incluso totalmente la direcci\u00f3n jur\u00edgena a la que est\u00e1bamos positivamente acostumbrados a observar, bajo el prisma de las fuentes del derecho. No se trata de generar <\/span><span class=\"CharOverride-4\">inseguridad jur\u00eddica<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, ya que su contracara, la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">seguridad jur\u00eddica<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> es un valor indispensable del derecho en general, y ni que hablar, del notarial en particul<\/span>ar. En este sentido, de modo general para el \u00e1mbito del derecho contractual puede afirmarse que la seguridad jur\u00eddica se refiere a la posibilidad de que ocurran o no ocurran ciertos y determinados hechos en el futuro<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-081-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-081\">58<\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Se trata de consumar ese principio dentro del valor rector, <\/span><span class=\"CharOverride-4\">la justicia<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, en este caso, visualizada y proyectada desde la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">autonom\u00eda de la voluntad<\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Se trata de alcanzar, en definitiva, la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">justicia contractual<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, tal como lo sostuvo Jorge Mosset Iturraspe hace algo m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os atr\u00e1s<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-080-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-080\">59<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, a partir de par\u00e1metros justos, \u00fanicamente previsibles, <\/span>desde mi punto de vista, a partir de la ponderaci\u00f3n de ciertos principios implicados del derecho contractual.<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">La doctrina argentina anticipatoria se ha expedido sobre ciertos alcances puntuales y espec\u00edficos. Repasemos juntos algunas<span class=\"CharOverride-3\"> de esas valiosas exposiciones.<\/span><\/p>\n\t\t\t<h2 class=\"SUB1\" lang=\"es-ES\">Doctrina cl\u00e1sica anticipatoria de la imprevisi\u00f3n contractual en nuestro pa\u00eds<\/h2>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Desde sus famosas <\/span><span class=\"CharOverride-4\">explicaciones y notas, <\/span><span class=\"CharOverride-3\">Lisandro Segovia ense<\/span>\u00f1aba que todo fundamento de la codificaci\u00f3n moderna dirig\u00eda a admitir que, en mat<span class=\"CharOverride-3\">eria de contratos, los mismos son todos <\/span><span class=\"CharOverride-4\">bonae fidei. <\/span><span class=\"CharOverride-3\">Y, adem\u00e1s, que la comprensi\u00f3n adecuada de lo que <\/span><span class=\"CharOverride-4\">debe entenderse virtualmente comprendido dentro de ellos <\/span><span class=\"CharOverride-3\">responde, entre otras cuestiones, a reglas emergentes no solo de la ley, sino tambi\u00e9n del<\/span><span class=\"CharOverride-4\"> uso<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> y de la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">equidad<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-079-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-079\">60<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de estas aseveraciones, Jos\u00e9 Machado afirmaba que las obligaciones que engendran los contratos son inclusive preexistentes <\/span>a la ley civil, porque nacen de una ley especial que forma \u00fanicamente la voluntad de los propios contratantes<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-078-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-078\">61<\/a><\/span><\/span>. En este sentido, los contratos producen corr<span class=\"CharOverride-3\">elativamente, obligaciones y derechos, correspondiendo a cada derecho una determinada acci\u00f3n destinada a hacer de ese derecho algo <\/span><span class=\"CharOverride-4\">conocido y protegido<\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Dentro de este marco, la interpretaci\u00f3n de la voluntad de las partes tiene que emerger naturalmente del principio de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">buena fe<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, ya que, en ocasiones, los contratantes no prev\u00e9n todas las consecuencias posibles y probables de sus actos, y para ello debe buscarse las respuestas en la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">moral, en la equidad, en los usos y en la propia ley<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, que es lo mismo que decir que <\/span><span class=\"CharOverride-4\">lo que se encuentra virtualmente comprendido dentro de un contrato resulta de la ley, pero tambi\u00e9n del uso, de la moral y de la equidad<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-077-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-077\">62<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Seg\u00fan las propias ense\u00f1anzas de Machado, lo que ha de investigarse ante un inconveniente en el contrato, es cu\u00e1l fue la voluntad de las partes y c\u00f3mo es que las mismas han entendido o asumido las consecuencias; as\u00ed, en caso de duda, debe resolverse en favor del obligado, \u201cporque la libertad es la norma, y si no est\u00e1 claramente expresada la voluntad, se entiende que (el obligado) no ha querido restringir su libertad\u201d<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-076-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-076\">63<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">A su turno y con clara alusi\u00f3n a la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">buena fe<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, Baldomero Llerena afirmaba que, en materia de interpretaci\u00f3n contractual, nunca debe de permitirse, <\/span><span class=\"CharOverride-4\">por un juego de palabras, <\/span><span class=\"CharOverride-3\">que <\/span><span class=\"CharOverride-4\">la gente sencilla sea v\u00edctima de la mala fe de aquellos en quienes confiaron para redactar una convenci\u00f3n<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-075-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-075\">64<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Tambi\u00e9n para Eduardo Busso el tema se relaciona con planteos que seg\u00fan opini\u00f3n del autor deber\u00edan estar unidos para dar fuerza a la teor\u00eda de la imprevisi\u00f3n: en este sentido, tan relevante es que existe un hecho imprevisible como que tambi\u00e9n exista un total desequilibrio en las prestaciones. No son los argumentos por separado, sino en conjunto los que tienen que tenerse en cuenta para lograr el amparo o el auxilio de una determinada acci\u00f3n<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-074-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-074\">65<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. De alguna manera y tambi\u00e9n en sinton\u00eda, Alfredo Orgaz introdujo el tema de la imprevisi\u00f3n en la teor\u00eda general del contrato alg\u00fan tiempo despu\u00e9s. En uno de los primeros trabajos que consideraban profundamente la tem\u00e1tica, el recordado civilista se refer\u00eda metaf\u00f3ricamente al tema aludiendo con firmeza a que \u201cquien se atenga solamente a lo dicho en el contrato y no a lo que puede presuponerse de \u00e9l, abr<\/span>aza al \u00e1rbol desde todo lo visible en la superficie no haci\u00e9ndolo con la ra\u00edz, que oculta sustenta y sostiene al tronco y a las ramas\u201d<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-073-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-073\">66<\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">Marco Aur<span class=\"CharOverride-3\">elio Risol\u00eda destacaba en su tesis doctoral que importa, para la teor\u00eda del contrato, fortalecer la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">naturaleza moral<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> <\/span><span class=\"CharOverride-4\">del respeto de la palabra empe\u00f1ada<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> como uno de los m\u00e1ximos pilares del sist<\/span>ema jur\u00eddico. Hay crisis cuando el legislador revisa el contrato y tambi\u00e9n cuando el j<span class=\"CharOverride-4\">uez lo interviene<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, pero tambi\u00e9n cuando <\/span><span class=\"CharOverride-4\">no se cumple la palabra<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-072-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-072\">67<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. De hecho, el maestro del derecho contractual argentino sosten\u00eda que la palabra a menudo no alcanzaba a cumplirse porque, en definitiva, la teor\u00eda de la voluntad aut\u00f3noma no alcanza a cumplirse, cada vez que <\/span><span class=\"CharOverride-4\">el orden econ\u00f3mico<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> altera o menoscaba la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">libertad contractual<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-071-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-071\">68<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Se refer\u00eda de esta manera a la econom\u00eda liberal determinada sobre la idea de autonom\u00eda de la voluntad, la misma que sufre fuertes ataques que es preciso considerar desde el Derecho. <\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">La <\/span><span class=\"CharOverride-4\">imprevisi\u00f3n contractual<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> era para Risol\u00eda la manifestaci\u00f3n m\u00e1s concreta de intervencionismo en los contratos, ya que fu<\/span>nciona en las circunstancias sobrevinientes, ajenas a la voluntad de las partes, imprevistas o imprevisibles, que tornan dificultoso el cumplimiento de la obligaci\u00f3n asu<span class=\"CharOverride-3\">mida, ya que la misma se torna excesivamente onerosa<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-070-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-070\">69<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Su origen no es legal, sino una creaci\u00f3n jurisprudencial, como he referido anteriormente \u2013y de ah\u00ed la importancia de las sentencias de Alemania analizadas por Larenz\u2013. La teor\u00eda de la imprevisi\u00f3n afecta as\u00ed la propia teor\u00eda cl\u00e1sica del contrato, porque somete a dura prueba el principio de fuerza obligatoria<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-069-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-069\">70<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">; desde mi visi\u00f3n, seg\u00fan veremos m\u00e1s adelante, la herramienta frente a dos principios en pugna de los <\/span><span class=\"CharOverride-4\">denominados sectoriales<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, es y sigue siendo la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">ponderaci\u00f3n<\/span><span class=\"CharOverride-3\">. <\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">Al tiempo de estas reflexiones, no exist\u00eda en el CCA recepci\u00f3n de la teor\u00eda de la imprevisi\u00f3n, sino \u00fanicamente la propuesta de la exoneraci\u00f3n de responder en el contrato a partir del an\u00e1lisis, desde la teor\u00eda de las obligaciones, de la <span class=\"CharOverride-1\">fuerza mayor<\/span>, el <span class=\"CharOverride-1\">caso fortuito, <\/span>para mucho tiempo despu\u00e9s, aceptar inclusive los diversos an\u00e1lisis de institutos trascendentes como la <span class=\"CharOverride-1\">p\u00e9rdida de chances<\/span>, el an\u00e1lisis del <span class=\"CharOverride-1\">da\u00f1o moral contractual<\/span>, el <span class=\"CharOverride-1\">da\u00f1o emergente <\/span>y el <span class=\"CharOverride-1\">lucro cesante<\/span>, entre otros de jerarqu\u00eda y relevancia para el tema en tratamiento. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">Por lo tanto, antes de la ley 17.711\/68 la teor\u00eda en estudio era conveniente en los momentos de subversi\u00f3n del orden econ\u00f3mico. Risol\u00eda es partidario de recurrir a leyes especiales \u2013particularmente aquellas de naturaleza p\u00fablica\u2013 que, a partir de una t\u00e9cnica jur\u00eddica adecuada, hab\u00edan de incluir una norma general en el CCA, circunstancia que ocurri\u00f3 alg\u00fan tiempo despu\u00e9s. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">A pesar de todas estas manifestaciones y mucho m\u00e1s cerca en el tiempo, algunos autores como Alberto Spota y Luis Leiva Fern\u00e1ndez sostienen que la imprevisi\u00f3n \u00fanicamente cobr\u00f3 impulso positivo en nuestro pa\u00eds desde la referida y mencionada ley, ya que antes pod\u00eda desmembrarse desde el art\u00edculo originario del CCA que bien interpretado, hac\u00eda alusi\u00f3n al <span class=\"CharOverride-1\">abuso del derecho<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-068-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-068\">71<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<h2 class=\"SUB1\" lang=\"es-ES\">Tratamiento de la imprevisi\u00f3n<span class=\"CharOverride-8\"> positivizada<\/span><span class=\"CharOverride-1\"> <\/span>en el Derecho Civil argentino<\/h2>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Resulta prudente tener presente la posici\u00f3n de Fernando L<\/span>\u00f3pez de Z<span class=\"CharOverride-3\">aval\u00eda al momento de referirse a la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">imprevisi\u00f3n<\/span><span class=\"CharOverride-3\">. El inolvidable maestro afirmaba que, en nuestro medio, los antecedentes del instituto en tratamiento comienzan \u2013por decirlo de alguna manera\u2013 con la recomendaci\u00f3n n\u00famero quince del Tercer Congreso Nacional de Derecho Civil (1961)<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-067-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-067\">72<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, que instaba a incorporar el <\/span><span class=\"CharOverride-4\">cambio de circunstancias en el contrato<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, especialmente las referidas a la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">imprevisi\u00f3n y sus teor\u00edas afines<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-066-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-066\">73<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Una recomendaci\u00f3<\/span>n razonable por aquellos tiempos, teniendo en cuenta la advertencia que a\u00f1os antes<span class=\"CharOverride-3\"> ya hab\u00eda realizado Eduardo Busso, en torno a la tem\u00e1tica, al afirmar que el C\u00f3digo Civil argentino de V\u00e9lez Sarsfield receptaba la teor\u00eda de la voluntad directamente relacionada con la base filos\u00f3fica que en materia de contratos consolid\u00f3 el Derecho Civil franc\u00e9s; una teor\u00eda demasiado fuerte que ante el interrogante de los contratos de larga duraci\u00f3n que enfrentan intervalos extraordinarios e imprevisibles no respond\u00eda bien del todo, exponiendo ante todo el enfrentamiento de dos principios: el de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">seguridad <\/span><span class=\"CharOverride-3\">por un lado, y el de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">equidad <\/span><span class=\"CharOverride-3\">por el otro<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-065-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-065\">74<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. <\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">En este se<\/span>ntido, recordemos que el panorama en nuestro derecho anterior a la recomendaci\u00f3n ci<span class=\"CharOverride-3\">tada, en materia de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">imprevisi\u00f3n<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, era bastante diferente. Las teor\u00edas referentes al imperio de la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">autonom\u00eda de la voluntad<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> y especialmente, las emergentes de los principios de la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">fuerza obligatoria<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> de los contratos \u2013<\/span><span class=\"CharOverride-4\">pacta sunt servanda<\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u2013<\/span><span class=\"CharOverride-4\"> <\/span><span class=\"CharOverride-3\">teniendo en cuenta ciertos paradigmas vigentes en materia de efectos, eran las que predominaban tanto acad\u00e9mica como jurisprudencialmente. A partir del discurso preliminar del C\u00f3de la fuerza del principio de autonom\u00eda cobrar\u00e1 mayor vida e impulso que nunca en la historia, y de ah\u00ed que Jorge Alterini haya transmitido que, en materia de contratos, se traducen las convi<\/span>cciones de Portalis relacionadas con la importancia del derecho natural<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-064-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-064\">75<\/a><\/span><\/span> \u2013temas relevantes de la justicia contractual quedaron expuestos en el discurso preliminar del C\u00f3de, como por ejemplo los relacionados con la lesi\u00f3n enorme<span class=\"CharOverride-3\">\u2013. En definitiva, instituciones y principios que entre tantos y conjuntamente con la imprevisi\u00f3n, fueran incorporadas positivamente al CCA a partir de la vigencia de la ley 17.711\/68, que vuelve a sobreponer el valor justicia frente a otros valores propios del iluminismo, lo que para el recordado Guillermo Borda fuera la verdadera moraliza<\/span>ci\u00f3n del Derecho privado argentino positivizado en el CCA<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-063-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-063\">76<\/a><\/span><\/span>, circunstancia que fuera adem\u00e1s ratificada por recordados juristas del Derecho privado argentino<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-062-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-062\">77<\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">La doctrina argentina ha insistido en el tema, previo y post<\/span>eriormente a reforma del CCA, refiri\u00e9ndose a ciertas situaciones de desequilibri<span class=\"CharOverride-3\">o en el contrato<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-061-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-061\">78<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, siempre planteando el supuesto de que uno o ambos contratantes no puedan cumplir por causas sobrevenidas y totalmente ajenas a su inicial voluntad. M\u00e1s bien se sostiene que, en definitiva, se responde a determinadas y puntuales irregularidades del mercado, que no configuran el caso fortuito o la fuerza mayor que impiden el cumplimiento, sino que plantean hasta d\u00f3nde puede o debe cumplirse el contrato teniendo en cuenta un grado mayor de esfuerzo de una o ambas partes contratantes. La pregunta a realizarse as\u00ed se impone f\u00e1cilmente: ante este tipo de circunstancias \u00bfdebe mantenerse el respeto al principio del cumplimiento del contrato? Esas eran las cuestiones esenciales de tratamiento, en \u00e9pocas de esplendor del positivismo jur\u00eddico \u2013lo que hace suponer que la seguridad jur\u00eddica del contrato se habr\u00eda de imponer frente a todo\u2013, que algunos maestros como Orgaz o Mosset Iturraspe<\/span><span class=\"CharOverride-4\"> <\/span><span class=\"CharOverride-3\">han contradicho con vehemencia, afirmando que \u201cel principio de la obligatoriedad de los contratos se exhibe de dif\u00edcil cumplimiento frente al sentimiento natural y emp\u00edrico de la justicia\u201d<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-060-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-060\">79<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. De lo que se trata en definitiva es de recomponer la bilateralidad del contrato cuya ruptura fue provocada por el acontecimiento extraordinario que excede las previsiones generales, especialmente del deudor<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-059-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-059\">80<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. <\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">En este sentido y en lo que a este ensayo respecta, luego de la reforma mencionada, el CCA describ\u00eda la situaci\u00f3n siguiente: <\/span><span class=\"CharOverride-4\">las convenciones hechas en los contratos forman para las partes una regla a la cual deben someterse como a la ley misma<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, ya que <\/span><span class=\"CharOverride-4\">los contratos obligan no solo a lo que se encuentre formalmente expresado en ellos, sino adem\u00e1s a todas las consecuencias que puedan considerarse virtualmente comprendidas en ellos<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-058-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-058\">81<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Esta era la regla pr\u00e1ctica<\/span>mente i<span class=\"CharOverride-3\">namovible de los contratos celebrados bajo este imperio. Aun as\u00ed, de los comentaristas de la \u00e9poca de indudable referencia en el presente \u2013y como tuve posibilidad de se\u00f1alar tambi\u00e9n anteriormente\u2013, algunas reglas pueden obtenerse para comprender no solo la reforma instaurada por la ley 17.711\/68, sino la regulaci\u00f3n legal y acad\u00e9mica de la teor\u00eda de la imprevisi\u00f3n. <\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">En este sen<\/span>tido, en un seminario de larga duraci\u00f3n de tratamiento integral de toda la reform<span class=\"CharOverride-3\">a organizado por el Colegio de Escribanos de la Capital Federal \u2013hoy Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires\u2013, el profesor Alberto Spota precis\u00f3 los alcances de la misma en materia de imprevisi\u00f3n contractual, a la que ponder\u00f3 argumentando que se <\/span>hab\u00eda receptado la teor\u00eda en estudio con toda valent\u00eda<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-057-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-057\">82<\/a><\/span><\/span>. El tratamiento de la teor\u00eda aplicada a instituciones como los contratos de ejecuci\u00f3n diferida, los conmutativos, y sus derivaciones hacia la sociedad conyugal \u2013hoy matrimonio o uniones convivenciales a lo que estime corresponder\u2013, la colaci\u00f3n y la locaci\u00f3n de obra es absolutamente recomendable en los tiempos actuales. Para el profesor, la teor\u00eda de la imprevisi\u00f3n antes de la reforma encontraba sustento en el principio que ordenaba que todos los derechos son relativos y por ello, nadie pod\u00eda ejercer prerrogativas anti-funcionalmente, ejerciendo un determinado abuso del derecho<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-056-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-056\">83<\/a><\/span><\/span>. Tres a\u00f1os antes de estas manifestaciones, adelantaba esta posici\u00f3n el Instituto Argentino de Cultura Notarial, subsumiendo la<span class=\"CharOverride-3\">s primeras resonancias acad\u00e9micas en materia de imprevisi\u00f3n a la teor\u00eda del abuso del derecho<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-055-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-055\">84<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. M\u00e1s profundas inclusive son las opiniones de Roque Garrido y Luis Andorno, civilistas siempre vigentes, que se refirieron a que la defensa sin l\u00edmite alguno de la autonom\u00eda de la voluntad contractual cuando se producen <\/span><span class=\"CharOverride-4\">fundamentales variaciones <\/span><span class=\"CharOverride-3\">en especial en el <\/span><span class=\"CharOverride-4\">orden econ\u00f3mico, <\/span><span class=\"CharOverride-3\">lleva inevitablemente a situaciones arbitrarias y contrarias a la equidad<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-054-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-054\">85<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<h2 class=\"SUB1\" lang=\"es-ES\">Los aportes de las Jornadas Nacionales de Derecho Civil y de las jornadas notariales argentinas. Remisi\u00f3n a las recomendaciones de la doctrina notarial internacional<\/h2>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Adem\u00e1s de las recomendaciones efectuadas en el Tercer Congreso de Derecho Civil ya aludido<\/span> (1961), pueden tambi\u00e9n tenerse en cuenta las conclusiones de las XI Jornadas Nacionales de Derecho Civil (1987) que en la co<span class=\"CharOverride-3\">misi\u00f3n octava, dedicada al an\u00e1lisis de la buena fe en el derecho patrimonial expresan: \u201cA trav\u00e9s del prisma de la buena fe debe visualizarse el negocio jur\u00eddico como un instrumento solidario de cooperaci\u00f3n entre las partes para el logro de una finalidad com\u00fan\u201d a la vez que concluyen: \u201cExcluyen la buena fe, entre otras: la ausencia de diligencia debida, el error inexcusable, las conductas fraudulentas, abusivas, lesivas\u201d<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-053-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-053\">86<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Tambi\u00e9n las XVI Jornadas Nacionales de Derecho Civil (1997) establecen que, en el an\u00e1lisis del principio de autonom\u00eda de la voluntad dentro de la teor\u00eda general del contrato, \u201cdebe adoptarse una interpretaci\u00f3n tendiente a implantar el car\u00e1cter justo de los contratos y la garant\u00eda de equidad en las obligaciones contractuales<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-052-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-052\">87<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u201d a la vez que \u201cEl contrato es un instrumento para la realizaci\u00f3n de actividades econ\u00f3micas, \u00fatiles y justas. El derecho debe ampararlo concediendo acciones<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-051-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-051\">88<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u201d. Especialmente tienen que tenerse presentes las conclusiones de las XIX Jornadas Nacionales de Derecho Civil (2003) por cuanto en relaci\u00f3n al tem<\/span>a renegociaci\u00f3n y revisi\u00f3n del contrato, se\u00f1alaron que tanto el principio de autonom\u00eda <span class=\"CharOverride-3\">como el de fuerza vinculante son los pilares fundamentales del ordenamiento jur\u00eddico <\/span><span class=\"CharOverride-4\">siempre y cuando se mantengan las circunstancias tenidas en vista al momento de contratar. <\/span><span class=\"CharOverride-3\">A este efecto, se afirma la superioridad de los remedios que procuran la revisi\u00f3n o adecuaci\u00f3n de los contratos sobre las soluciones que nulifican o liquidan el v\u00ednculo, teniendo especialmente en cuenta que la teor\u00eda de la imprevisi\u00f3n y otros institutos conforman herramientas \u00fatiles para la revisi\u00f3n contractual. Especialmente en<\/span> el tema que ocupa mi atenci\u00f3n, se precisa que la parte afectada puede demandar tanto la revisi\u00f3n como la resoluci\u00f3n del contrato, pudiendo el accionado oponer la resoluci\u00f3n del contrato con fundamentos suficientes. Se establece que<span class=\"CharOverride-3\"> es el juez quien debe decidir cu\u00e1ndo la adecuaci\u00f3n resulta factible, y, sumamente importante, se concluye que la renego<\/span>ciaci\u00f3n como remedio contractual que tiende tanto al mantenimiento como a la adecuaci\u00f3n del acto a circunstancias sobrevenidas, se encuentra incluido dentro del principio de autonom\u00eda de la voluntad, pudiendo la misma derivar de un<span class=\"CharOverride-3\">a cl\u00e1usula expresa en el contrato, de una disposici\u00f3n legal o de un principio general de buena fe<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-050-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-050\">89<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Es rele<\/span>vante destacar tambi\u00e9n que las jornadas establecieron que no es posible la renuncia anticipada a las acciones por excesiva onerosidad sobreviniente cuando<span class=\"CharOverride-3\"> se trata de hechos imprevisibles que <\/span><span class=\"CharOverride-4\">han desquiciado la armon\u00eda negocial<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-049-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-049\">90<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Desde el notariado, la XII Jornada Notarial Argentina (1968) estableci\u00f3 la necesidad de que el escribano plasme en las escrituras p\u00fablicas que habitualmente crea, cl\u00e1usulas que sean claras y precisas, que no den lugar a equivocaciones o er<\/span>rores de interpretaci\u00f3n y que sean verdaderamente identificatorias de la voluntad de los otorgantes. Asimismo, destac\u00f3 la importancia del rol asesor notarial al momento de precaver a las partes de los posibles vaivenes que puedan sufrir los contratos con prestaciones diferidas o fluyentes causados por la ocurrencia de acontecimientos extr\u00ednsecos o imprevistos en el momento de la celebraci\u00f3n. Se recomienda, ade<span class=\"CharOverride-3\">m\u00e1s, desde una clara visi\u00f3n positivista del derecho \u2013y en sinton\u00eda con el pensamiento de las corrientes notariales de esa \u00e9poca\u2013, la necesidad y la importancia de prever la constituci\u00f3n de la mora de pleno derecho para ponerse a resguardo de la incidencia de la imprevisi\u00f3n<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-048-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-048\">91<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Finalmente, la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">doctrina notarial internacional<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, conformada a partir de las conclusiones y recomendaciones de los congresos internacionales del notariado latino,<\/span><span class=\"CharOverride-4\"> <\/span><span class=\"CharOverride-3\">no ha escapado al an\u00e1lisis de<\/span> los supuestos relacionados con el notario y la teor\u00eda de los contratos. As\u00ed, el XVIII Congreso Internacional (1986) determina que el notario al documentar los contratos desarrolla una labor que comprende el control de la legalidad, de informaci\u00f3n y e<span class=\"CharOverride-3\">specialmente, de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">adecuaci\u00f3n de la voluntad de negociar, <\/span><span class=\"CharOverride-3\">con la finalidad de atribuir al contrato realizado por la<\/span>s partes, el reglamento privado aut\u00f3nomo mayormente adecuado a la justa composic<span class=\"CharOverride-3\">i\u00f3n de los intereses y el efectivo alcance de la finalidad pr\u00e1ctica perseguida por cada parte<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-047-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-047\">92<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<h2 class=\"SUB1\" lang=\"es-ES\">La revisi\u00f3n del contrato: \u00bfqu\u00e9 es la imprevisi\u00f3n contractual? Los principios en el derecho de los contratos<\/h2>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">La denominada <\/span><span class=\"CharOverride-4\">revisi\u00f3n del contrato<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> fundada en su d<\/span>oble funci\u00f3n individual y social, se presenta acad\u00e9micamente desde dos \u00e1ngulos bien diferenciados: a) la intervenci\u00f3n que realiza el Poder Legislativo a tra<span class=\"CharOverride-3\">v\u00e9s de la denominada <\/span><span class=\"CharOverride-4\">legislaci\u00f3n de emergencia<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, y b)<\/span><span class=\"CharOverride-4\"> <\/span><span class=\"CharOverride-3\">la intervenci\u00f3n que realiza el Poder Judicial a partir de la conformaci\u00f3n tanto del <\/span><span class=\"CharOverride-4\">ejercicio abusivo de los derechos<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> como de la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">excesiva onerosidad sobreviniente<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-046-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-046\">93<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. El maestro Mosset Iturraspe llama a esto, dentro de su teor\u00eda general del contrato, <\/span><span class=\"CharOverride-4\">el volver a ver<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-045-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-045\">94<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. En el Derecho actual, puede existir revisi\u00f3n, pero tambi\u00e9n, readecuaci\u00f3n, con una soluci\u00f3n que emerja naturalmente de las partes contratantes. Y si bien la cuesti\u00f3n de la emergencia econ\u00f3mica excede el \u00e1mbito de esta presentaci\u00f3n, es oportuno realizar este comentario, teniendo especialmente en cuenta la enorme volatilidad que <\/span>ha sufrido el d\u00f3lar estadounidense en nuestro pa\u00eds, ya no considerado como moneda de curso legal por la ley. Yo dir\u00eda que no hay ni Poder Legislativo creador ni ley de emergencia, lo que no significa que no haya emergencia. La deformidad del Derecho en el ejercicio habitual econ\u00f3mico del negocio jur\u00eddico es tan grande que hasta sorprende. En este tema como en tantos otros, si el Derecho actual no fuere multicultural e interdisciplinario, estar\u00eda claramente<span class=\"CharOverride-3\"> en desuetudo o ser\u00eda declarado como absurdo. Seg\u00fan veremos m\u00e1s adelante, se trata de analizar si es posible aplicar la imprevisi\u00f3n a las obligaciones contra\u00eddas en d\u00f3lares estadounidenses billetes, y todos los bemoles que eso trae aparejado. <\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Comencemos entonces por reconocer que la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">imprevisi\u00f3n contractual<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> proyecta la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">ruptura del equilibrio <\/span><span class=\"CharOverride-3\">en el contrato por el acaecimiento de circunstancias <\/span><span class=\"CharOverride-4\">extraordinarias e imprevisibles<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> que tornan la prestaci\u00f3n de uno o de ambos contratantes excesivam<\/span>ente onerosas<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-044-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-044\">95<\/a><\/span><\/span>. La misma se presenta en contratos conmutativos bilaterales y unilaterales, de ejecuci\u00f3n continuada o <span class=\"CharOverride-3\">diferida, comprometiendo severamente la buena fe<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-043-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-043\">96<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. No es caso fortuito o fuerza mayor; n<\/span>o es un caso de imposibilidad de cumplimiento \u2013relacionada en nuestro pa\u00eds c<span class=\"CharOverride-3\">on la imposibilidad de pago<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-042-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-042\">97<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u2013, en la imprevisi\u00f3n el deudor puede cumplir, pero el cumplimiento se torna dificultoso y excesivo, tan excesivo que se rompe el <\/span><span class=\"CharOverride-4\">equilibrio contractual<\/span><span class=\"CharOverride-3\">. <\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Siempre me han llamado la atenci\u00f3n las<\/span> alusiones a la ineficacia del contrato de parte de Francesco Messineo. El jurista daba al<span class=\"CharOverride-3\"> denominado <\/span><span class=\"CharOverride-4\">contrato ineficaz <\/span><span class=\"CharOverride-3\">una visi\u00f3n que lo separaba de las causas generales tratadas en la doctrina como las referidas, por ejemplo, a la nulidad. As\u00ed, se refer\u00eda al mismo cuando, <\/span><span class=\"CharOverride-4\">aun no siendo inv\u00e1lido, no es apto para producir los efectos deseados a causa de la presencia de un obst\u00e1culo extr\u00ednseco<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-041-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-041\">98<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Se refer\u00eda entonces con esta denominaci\u00f3n a los defectos t\u00e9cnicos de los contratos, como vencimiento de los t\u00e9rminos, cumplimiento de la condici\u00f3n, etc., siendo los m\u00e1s relevantes aquellos que generan ineficacia <\/span><span class=\"CharOverride-4\">por falta o por exceso de poder<\/span><span class=\"CharOverride-3\">. En sinton\u00eda, m\u00e1s adelante se referir\u00e1 a la imposibilidad sobreviniente, haciendo hincapi\u00e9 en una frase esencial descriptiva como pocas a la hora de intentar justificar la teor\u00eda en tratamiento: <\/span><span class=\"CharOverride-4\">riesgo y peligro del incumplimiento de la obligaci\u00f3n<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-040-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-040\">99<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Una orientaci\u00f3n similar se advierte en este tema, desde el Derecho contractual peruano, <\/span>desde un desarrollo impecable de la teor\u00eda del riesgo contractual<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-039-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-039\">100<\/a><\/span><\/span>. \u00bfEs posible asumir que puede existir riesgo en el incumplimiento? \u00bfY si es as\u00ed, qu\u00e9 seguridad puede brindar el contrato sobre todo en pa\u00edses como el nuestro, sujeto de manera constante \u2013y muchas veces, creciente\u2013 a los bruscos cambios qu<span class=\"CharOverride-3\">e provoca, por decirlo de una manera gen\u00e9rica, la econom\u00eda en el Derecho?<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Pareciera ser que el tema nos remite a <\/span>observar la teor\u00eda de los principios en los contratos. Una visi\u00f3n que, a trav\u00e9s de la pond<span class=\"CharOverride-3\">eraci\u00f3n, permite alcanzar la seguridad al contratar, pero m\u00e1s especialmente la justicia en el resultado (<\/span><span class=\"CharOverride-4\">equidad <\/span><span class=\"CharOverride-3\">+ <\/span><span class=\"CharOverride-4\">buena fe<\/span><span class=\"CharOverride-3\">).<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">En los tiempos actuales, referirse a la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">teor\u00eda de los p<\/span>rincipios es <span class=\"CharOverride-3\">algo habitual y hasta inevitable. Sin embargo, hace tiempo esto no era as\u00ed. La noci\u00f3n de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">sistema jur\u00eddico<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> ha cambiado, ha mutado de perspectiva, igualmente que la compresi\u00f3n inicial que todos tuvimos acerca del concepto y alcance de las fuentes del derecho. En nuestro medio, mucho antes que la teor\u00eda de los principios alcanzara a consolidarse<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-038-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-038\">101<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, algunos autores invocaron, en materia contractual, a los principios, mucho antes que el \u00faltimo anteproyecto de c\u00f3digo \u00fanico \u2013devenido proyecto y luego el CCyC vigente\u2013 viera la luz.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Juan Carlos Rezz\u00f3nico present\u00f3 oportunamente al derecho de los contratos desde una perspectiva principista, refiri\u00e9ndose a los mismos como si fueran <\/span><span class=\"CharOverride-4\">ideas directrices<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, que logran su encarnaci\u00f3n m\u00e1s evidente en la soluci\u00f3n de casos particulares<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-037-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-037\">102<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Desde mi visi\u00f3n, su aporte m\u00e1s relevante en este tema es el que establece que debe considerarse a los principios no de manera residual, sino como una pauta directa <\/span><span class=\"CharOverride-4\">de interpretaci\u00f3n judicial<\/span><span class=\"CharOverride-3\">; de esa manera, los mismos ocupan la posici\u00f3n de ser fundantes o informadores, creadores de herramientas en todos los casos en donde sea necesario hacer valer criterios de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">justicia, equidad <\/span><span class=\"CharOverride-3\">y<\/span><span class=\"CharOverride-4\"> razonabilidad<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-036-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-036\">103<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Si existe texto <\/span><span class=\"CharOverride-4\">discutible, si existe un sujeto que tiene que \u201cconvencer\u201d con un razonamiento que entre tantos otros pueda \u201cconvencer\u201d, exponiendo las razones que mejor se adecuen al caso puntual para alcanzar la mejor conclusi\u00f3n posible<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-035-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-035\">104<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, no albergo duda alguna en que hoy, por analog\u00eda, tambi\u00e9n puede argumentar el abogado, el escribano, y tambi\u00e9n todo aquel que oficie de jurista, en base a los razonamientos jur\u00eddicos que crean necesarios y convenientes<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-034-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-034\">105<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, teniendo especialmente en cuenta tanto los hechos como los argumentos relacionados con los v<\/span>alores que dan vigor al Derecho (verdad)<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-033-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-033\">106<\/a><\/span><\/span>. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">En<span class=\"CharOverride-3\"> el tema que hoy ocupa mi atenci\u00f3n, Rezz\u00f3nico eleva a su consideraci\u00f3n el principio de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">autodeterminaci\u00f3n<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> \u2013referido a la libertad de las partes de anudarse contractualmente<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-032-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-032\">107<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, en total sinton\u00eda con la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">autonom\u00eda<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-031-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-031\">108<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">\u2013; el principio que conlleva un comportamiento <\/span><span class=\"CharOverride-4\">autorresponsable<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-030-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-030\">109<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">; el principio de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">fuerza obligatoria<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> de los contratos<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-029-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-029\">110<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\"> y tambi\u00e9n, el del <\/span><span class=\"CharOverride-4\">efecto relativo<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-028-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-028\">111<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Esen<\/span>cialmente deben destacarse los principios de justicia como concreci\u00f3n de lo justo<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-027-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-027\">112<\/a><\/span><\/span> desde una posici\u00f3n niveladora<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-026-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-026\">113<\/a><\/span><\/span> que ayuda a restituir las medidas y valores contractuales que son lesionados desde la convenci\u00f3n originaria, o porque se pierde la r<span class=\"CharOverride-3\">elaci\u00f3n de proporcionalidad que debe existir en las prestaciones rec\u00edprocas<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-025-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-025\">114<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Y no menos importantes que los mencionados principios, entre otros, se encuentran los de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">equidad<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-024-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-024\">115<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, entendida como noci\u00f3n vivificadora del Derecho a la que la justicia habitual y permanentemente recurre en b\u00fasqueda de respuestas, sin descuidar la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">objetividad <\/span><span class=\"CharOverride-3\">pero aplicando claramente los conceptos metaf\u00edsicos que hacen que la equidad en definitiva, responda al tribunal de la conciencia<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-023-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-023\">116<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Ante un inconveniente, se llega a la equidad tanto a trav\u00e9s de las normas particulares como tambi\u00e9n de la aplicaci\u00f3n de normas abiertas como las referidas a la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">buena fe<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, no presentes en origen en el CCA pero receptadas en la reforma de la ley 17.711\/68, desde los alcances que impon\u00edan la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">buena fe creencia<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> \u2013convicci\u00f3n del contratante basada en la apariencia\u2013 y la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">buena fe lealtad<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> \u2013relacionada con la colaboraci\u00f3n rec\u00edproca y dem\u00e1s deberes funcionales\u2013<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-022-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-022\">117<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-4\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Dentro de esta consideraci\u00f3n, la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">imprevisi\u00f3n<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> como posibilidad de resoluci\u00f3n del con<\/span>trato en raz\u00f3n de la ocurrencia de acontecimientos extraordinarios e imprevisibles que to<span class=\"CharOverride-3\">rnaran la prestaci\u00f3n de una de las partes en excesivamente onerosa es una posibilidad basada en reglas equitativas, precisamente porque existe una falta<\/span><span class=\"CharOverride-4\"> de equidad evidente<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-021-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-021\">118<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<h2 class=\"SUB1\" lang=\"es-ES\">La imprevisi\u00f3n y el C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n<span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-020-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-020\">119<\/a><\/span><\/span><\/h2>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">En sinton\u00eda c<\/span>on todo lo antes argumentado, debe considerarse por imprevisi\u00f3n contractual a una situaci\u00f3n jur\u00eddic<span class=\"CharOverride-3\">a especial, en la cual la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">autonom\u00eda de la voluntad<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> queda sustituida por un elemento extra\u00f1o y ajeno a la misma, y que trae como consecuencia la resoluci\u00f3n o readecuaci\u00f3n del contrato en los casos en que el mismo sea bilateral, oneroso y conmutativo, por cuanto se torna excesivamente gravosa la prestaci\u00f3n continuada, peri\u00f3dica, o de ejecuci\u00f3n diferida. Aquellas personas que contratan, ense\u00f1a Juan Manuel Aparicio, lo hacen en un \u00e1mbito determinado por ciertas circunstancias f\u00e1cticas jur\u00eddicas, econ\u00f3micas y de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">cualquier otra \u00edndole<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, que existen en el momento de la celebraci\u00f3n, y por ello las mismas han accedido a un acuerdo<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-019-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-019\">120<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">La <\/span><span class=\"CharOverride-4\">excesiva onerosidad <\/span><span class=\"CharOverride-3\">no reconoce como causa exclusiva ni la culpa ni la mora del damnificado, por cuanto todo se vuelve inoperante frente al acaecimiento de eso<\/span>s hechos imprevisibles y extraordinarios<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-018-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-018\">121<\/a><\/span><\/span>. Se fundamenta entonces el presente instituto porque, en definitiva, lo que se crea ante el desequilibrio sobreviniente, es una situaci\u00f3n que repugna a la justicia conmutativa, por cuanto se sufre una alteraci\u00f3n de las circunstancias en que las partes fundaron su decisi\u00f3n de contratar, que vuelven pr\u00e1cticamente inadmisible el mantenimiento inalterado de la palabra empe\u00f1ada<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-017-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-017\">122<\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">El actual art. 1091 del CCCA, ubicado dentro de la parte general de los contratos, prev\u00e9 la figura en estudio consustanci\u00e1ndole positividad y por ende, tipicidad. Frente al mismo, el jurista debe tener en cuenta que puede suceder, en los contratos conmutativos de ejecuci\u00f3n dife<span class=\"CharOverride-3\">rida o permanente, alg\u00fan problema relativo a la imposibilidad de cumplimiento de la prestaci\u00f3n, por parte de una de las partes a quien se le torna excesivamente onerosa la misma po<\/span>r la alteraci\u00f3n extraordinaria de las circunstancias existentes al momento de la celebraci\u00f3n. En ese sentido y ocurrido ese caso, la parte que sufre esa consecuencia tiene el derecho de plantear judicial o extrajudicialmente \u2013ya sea por v\u00eda<span class=\"CharOverride-3\"> de acci\u00f3n o de excepci\u00f3n\u2013, tanto la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">adecuaci\u00f3n<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> como la <\/span><span class=\"CharOverride-4\">resoluci\u00f3n total o parcial del contrato.<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> Las mencionadas reglas se extienden a los terceros a quienes se le han conferido derechos o asignado obligaciones, propias del contrato. Finalmente se considera la posibilidad de la resoluci\u00f3n del contrato aleatorio si la prestaci\u00f3n se vuelve excesivamente onerosa por causas extra\u00f1as a su alea propia<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-016-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-016\">123<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">.<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Muchos autore<\/span>s han ponderado la proyecci\u00f3n de la figura actual \u2013y hacia ellos remito\u2013, reconociendo todos sus antecedentes, en el convencimiento de que nos encontramo<span class=\"CharOverride-3\">s claramente, frente a un <\/span><span class=\"CharOverride-4\">instituto de justicia contractual<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-015-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-015\">124<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. En resumen, pueden argumentarse como t\u00f3picos relevantes para que exista la impresi\u00f3n por onerosidad sobreviniente, los siguientes: <\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">1) &#9;Debe ocurrir en contratos de ejecuci\u00f3n diferida o permane<\/span>nte<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-014-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-014\">125<\/a><\/span><\/span>;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">2) &#9;Alguna jurisprudencia y doctrina han comprendido que cuando se extienden en el tiempo los efectos de la integraci\u00f3n del dinero en los boletos de compraventa los mismos son considerados de ejecuci\u00f3n diferida, y por ende, dan lugar al planteamiento de la imprevisi\u00f3n;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">3) &#9;En principio, la teor\u00eda se fundamenta sobre los contratos bilaterales y unilaterales onerosos; sin embargo, alguna doctrina ha planteado la aplicaci\u00f3n de la teor\u00eda a ciertos contratos gratuitos<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-013-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-013\">126<\/a><\/span><\/span>, situaci\u00f3n que hoy, desde mi visi\u00f3n, cobra absoluta relevancia y trascendencia<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-012-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-012\">127<\/a><\/span><\/span>;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">4) &#9;Teor\u00eda aplicab<span class=\"CharOverride-3\">le a los contratos conmutativos y aleatorios<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-011-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-011\">128<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, en el caso previsto en el art\u00edculo \u2013ya considerado por la doctrina anterior al CCyC-;<\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">5) &#9;Aplicaci\u00f3n total de la imprevisi\u00f3n por onerosidad sobreviniente cuando la misma se produce por causas ajenas al riesgo propio del contrato \u2013esta aseveraci\u00f3n deber\u00eda funcionar como un principio de interpretaci\u00f3n jur\u00eddica\u2013;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">6) &#9;Se fundamenta en el acaecimiento de alteraciones extraordinarias de las circunstancias que existen al tiempo de la celebraci\u00f3n del contrato, que sobrevienen al mismo por causas ajenas a las partes;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">7) &#9;Da lugar al planteamiento extrajudicial o judicial \u2013ese es el orden que brinda el codificador\u2013 y puede recurrirse por v\u00eda de acci\u00f3n o de excepci\u00f3n;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">8) &#9;\u00bfQu\u00e9 es lo que se solicita? La resoluci\u00f3n \u2013total o parcial\u2013 o la adecuaci\u00f3n del contrato;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">9) &#9;Se extienden los efectos hacia los terceros interesados \u2013a quienes se le confirieron derechos o se le asignaron obligaciones\u2013 a partir de la celebraci\u00f3n del contrato; <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">10)&#9; En ocasiones, la jurisprudencia pudo asimilar los efectos del desequilibrio a los emergentes del caso fortuito o la fuerza mayor;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">11) &#9;El acontecimiento que ocurre debe ser absolutamente imprevisible y debe existir una suerte de causalidad entre el evento desequilibrante y la excesiva onerosidad sobrevenida;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">12) &#9;Los hechos que causan la imprevisi\u00f3n no pueden ser imputables ni a la culpa del deudor ni a su comportamiento \u2013de mala fe\u2013 una vez constituido en mora; <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">13) En principio, el pacto dentro del contrato de una suerte de cl\u00e1usula de estabilizaci\u00f3n \u2013teniendo en cuenta la posibilidad en el derecho positivo vigente\u2013 torna inaplicable la imprevisi\u00f3n por excesiva onerosidad sobrevenida, precisamente porque se parte de la idea de aceptar que las partes originariamente previeron el desequilibrio; y<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">14) Como principio general, la contrataci\u00f3n en \u00e9pocas de inflaci\u00f3n vuelve inh\u00e1bil la posibilidad de plantear a trav\u00e9s de la misma la imprevisi\u00f3n, salvo casos puntuales y espec\u00edficos que en nuestro pa\u00eds han sido tenidos en cuenta por la jurisprudencia dominante. <\/p>\n\t\t\t<h2 class=\"SUB1\" lang=\"es-ES\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">La tarea expositiva siempre pretende <\/span>una finalidad: la de dejar en claro, lo m\u00e1s fielmente posible, las diferentes posiciones que en la historia se han brindado ante problem\u00e1ticas de enorme enverga<span class=\"CharOverride-3\">dura y de no f\u00e1cil soluci\u00f3n. La crisis del <\/span><span class=\"CharOverride-4\">positivismo jur\u00eddico <\/span><span class=\"CharOverride-3\">se genera esencialmente, cuando la sola norma es impotente para resolver los problemas de la vida de relaci\u00f3n. Su seguridad, en cambio, es la que reconoce que la norma no debe ser ampliamente argumentada cuando la misma es clara y no ofrece lugar a varias interpretaciones. La norma clara puesta en duda \u00fanicamente puede reconocer, para su diferente consideraci\u00f3n, una interpretaci\u00f3n j<\/span>udicial sustentada en la razonabilidad, y por qu\u00e9 no decirlo, en la proporcionalidad. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">En materia de imprevisi\u00f3n contractual, la tarea de advertir a simple v<span class=\"CharOverride-3\">ista los problemas que se plantean entre acreedor y deudor por un contrato en v\u00edas de ejecuci\u00f3n es realmente complicada. Es dif\u00edcil, de primera mano, decidir qui\u00e9n es el justo y qui\u00e9n el injusto, quien tiene o provee al jurista una fundamentaci\u00f3n de su derecho mejor o m\u00e1s potente que el que, transcurrido un tiempo desde la celebraci\u00f3n, ahora se presenta como un adversario. Una de<\/span> las cosas explicables de la vida del Derecho con inseguridad jur\u00eddica: quienes comienzan pactando de buena voluntad, terminan enfrentados de mala manera. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">El art. 1091 del CCyC tiene su fundamento en cincuenta a\u00f1os de doctrina y jurisprud<span class=\"CharOverride-3\">encia referida al instituto de la imprevisi\u00f3n, y en el proyecto de C\u00f3digo Civil del a\u00f1o 1998<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-010-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-010\">129<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Sin aludir a la t\u00e9cnica legislativa, hay algo interesante en la actual descripci\u00f3n normativa que merece destacarse con \u00e9nfasis, al momento en que se reconoce que la parte afectada: \u201ctiene derecho a plantear extrajudicialmente, o pedir ante un juez, por acci\u00f3n o como excepci\u00f3n, la resoluci\u00f3n total o parcial del contrato, o su adecuaci\u00f3n\u201d. La v\u00eda judicial seguir\u00e1 su rumbo, teniendo en cuenta los valiosos antecedentes con los que cuenta hasta el d\u00eda de la fecha<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-009-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-009\">130<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">, o creando nuevos<\/span> rumbos a partir de la razonabilidad hoy inmejorablemente expuesta y positivizada. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">El planteo extrajudicial sin embargo, cobra tambi\u00e9n especial relevancia en estos tiempos. El imperio de la autonom\u00eda de la voluntad origina el <span class=\"CharOverride-3\">contrato, y tambi\u00e9n puede readecuarlo o recomponerlo de acuerdo a las motivaciones justas que ambas partes crean adecuadas, hechas las propuestas y referidas las contrapropuestas, ambas finalmente consentidas rec\u00edprocam<\/span>ente. En este sentido, toda propuesta cobra sentido si es aceptada de buena fe.<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">Raymundo Salvat ex<span class=\"CharOverride-3\">puso hace tiempo atr\u00e1s, con claridad meridiana, de una manera simple y contundente, mucho antes de la reforma de la ley 17.711\/68, al referirse a las obligaciones en moneda extranjera, y al problema de la invocaci\u00f3n de la moneda de curso legal en nuestro pa\u00eds, que no pod\u00eda ser otra que la nacional, teniendo en cuenta los principios de soberan\u00eda del pa\u00eds, lo siguiente: \u201cPero las partes pueden, a pesar de este principio, estipular que el pago de una obligaci\u00f3n se verifique en moneda extranjera: estas clases de obligaciones no quedar\u00e1n regidas por los principios y las reglas de las obligaciones de dar sumas de dinero, sino por los referentes a las obligaciones de dar cantidades de cosas; ser\u00eda el mismo caso de una obligaci\u00f3n de entregar cien kilos de trigo\u201d<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-008-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-008\">131<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Alejados del problema que esta afirmaci\u00f3n tiene en la fecha, seg\u00fan lo a<\/span>nteriormente expuesto, referido al posible cumplimiento del deudor que entrega, ante la falta de la cosa, el valor de la misma en moneda de curso legal \u2013y as\u00ed generar un perjuicio al acreedor, que podr\u00eda ser en principio injusto de acuerdo a las circunstancias tenidas en cuenta al momento de la celebraci\u00f3n del contrato\u2013, resulta interesante advertir que en realidad, el valor que cada parte asigna a la cosa es lo que realmente importa a la hora de intentar adecuar, recomponer o arreglar un problema de esta magnitud. Es l\u00f3gico creer que el acuerdo de moneda extranjera, en relaci\u00f3n con la cosa entregada por el acreedor, debe cumplirse en la referida moneda, porque el valor de confianza que genera en nuestro pa\u00eds es absolutamente relevante. Pero nada obsta a que el problema se readecue con entrega de cosas claramente apreciables econ\u00f3micamente, que permitan alcanzar lo justo para cada cual. Desde mi visi\u00f3n, esto es mucho m\u00e1s sincero, equitativo e \u2013insisto\u2013 justo, que recurrir a tablas o promedios entre la moneda nacional y extranjera fundamentadas en par\u00e1metros totalmente subjetivos, siempre dentro del \u00e1mbito extrajudicial, sin ning\u00fan sustento m\u00e1s de los que marcan las reglas generales del mercado de precios, totalmente vagas, y claramente desproporcionadas. Entonces, desde los Principios de Derecho Contractual Europeo creados por la Comisi\u00f3n de Derecho Contractual Europeo dirigida por Ole Lando y Hugh Beale se establece lo que se denomina interpretaci\u00f3n \u00fatil: \u201cToda interpretaci\u00f3n favorable a la licitud o a la eficacia de los t\u00e9rminos del contrato tendr\u00e1 preferencia frente a las interpret<span class=\"CharOverride-3\">aciones que se las nieguen\u201d<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-007-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-007\">132<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. He aqu\u00ed un fant\u00e1stico paradigma a tener en cuenta a la hora de adecuar el <\/span>contrato. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">Se trata de tener en cuenta los postulados del Derecho actual. En realidad, de ponderar los principios que acaecido el i<span class=\"CharOverride-3\">nconveniente, ineludiblemente entrar\u00e1n en pugna: <\/span><span class=\"CharOverride-4\">rebuc sic stantibus<\/span><span class=\"CharOverride-3\"> y <\/span><span class=\"CharOverride-4\">pacta sunt servanda<\/span><span class=\"CharOverride-3\">: la justa interpretaci\u00f3n por el jurista \u2013aboga<\/span>do, escribano, mediador\u2013 entre estos par\u00e1metros otorgar\u00e1 a las partes el mejor resultado. <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\">Noem\u00ed Nicolau se refiere a las dimensiones sociol\u00f3gicas y axiol\u00f3gicas del contrato, remarcando que es relevante al contratar considerar no solo los aspectos econ\u00f3micos que rodean al contrato y con ellos, los valores que el mismo debe consagrar \u2013previsibilidad, orden, seguridad y poder<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-006-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-006\">133<\/a><\/span><\/span>\u2013 sino tambi\u00e9n lo justo que favorece a cada persona<span class=\"CharOverride-3\"> y que le permite su realizaci\u00f3n como tal, que en materia de contratos se encuentra \u00edntimamente relacionado con la preocupaci\u00f3n porque la persona titular de un patrimonio alcance ese supremo valor<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-005-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-005\">134<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. La<\/span><span class=\"CharOverride-4\"> justicia contractual es justicia conmutativa<\/span><span class=\"CharOverride-3\">, precisamente porque requiere para su consolidaci\u00f3n, inequ\u00edvocamente, <\/span><span class=\"CharOverride-4\">la equivalencia de las prestaciones. <\/span><span class=\"CharOverride-3\">El principio de <\/span><span class=\"CharOverride-4\">cooperaci\u00f3n <\/span><span class=\"CharOverride-3\">entre las partes es un requisito esencial para alcanzar tal cometido<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-004-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-004\">135<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Desde mi visi\u00f3n, esta fant\u00e1stica regla es aplicable tanto a la celebraci\u00f3n como a la<\/span><span class=\"CharOverride-4\"> adecuaci\u00f3n<\/span><span class=\"CharOverride-3\">. <\/span><\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL\" lang=\"es-ES\"><span class=\"CharOverride-3\">Alguna<\/span>s de las recomendaciones de las XIX Jornadas Nacionales de Derecho Civil (2003)<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-003-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-003\">136<\/a><\/span><\/span> <span class=\"CharOverride-3\">pueden resultar \u00fatiles a la hora de establecer premisas que en definitiva, marquen el rumbo que habr\u00eda que tener en cuenta al momento<\/span> de la adecuaci\u00f3n del contrato<span class=\"CharOverride-7\"><span><a id=\"footnote-002-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-002\">137<\/a><\/span><\/span>:<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">a. &#9;Debe afirmarse la superioridad de los remedios que procuran la revisi\u00f3n o adecuaci\u00f3<span class=\"CharOverride-3\">n del contrato sobre las soluciones que nulifican o liquidan el v\u00ednc<\/span>ulo;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">b. &#9;La teor\u00eda d<span class=\"CharOverride-3\">e la imprevisi\u00f3n, la frustraci\u00f3n del fin contractual, el principio general de la buena fe, el abuso del derecho y la equidad constituyen herramientas \u00fatiles para la revisi\u00f3n cont<\/span>ractual,<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">c. &#9;Se entiende incluido en el princip<span class=\"CharOverride-3\">io de autonom\u00eda de la voluntad el supuesto de renegociaci\u00f3n, siendo l<\/span>a misma un remedio contractual tendiente al mantenimiento y adecuaci\u00f3n del acto a las circunstancias sobrevenidas;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">d. &#9;La obligaci\u00f3n de renegociar puede emerger de una cl\u00e1usula expresa del contrato, de una disposici\u00f3n legal o emanar del deber emergente del principio general de buena fe;<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">e. &#9;La renuncia anticipada a las acciones por excesiva onerosidad sobrevenida no es v\u00e1lida cuando se trata de hechos imprevisibles que han desquiciado la armon\u00eda negocial, y especialmente <\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL ParaOverride-3\" lang=\"es-ES\">f. &#9;La salida desordenada del r\u00e9gimen de convertibilidad \u2013hoy, por analog\u00eda, del r\u00e9gimen de obligaciones de dar sumas de dinero del CCA\u2013 no debe hacer perder de vista el principio de conservaci\u00f3n y cumplimiento de los contratos, para lo cual debe recurrirse a los principios de buena fe y del esfuerzo compartido, la equidad, el realismo econ\u00f3mico y la justicia contractual.<\/p>\n\t\t\t<p class=\"GENERAL _idGenParaOverride-1\" lang=\"es-ES\">En definitiva, todo criterio que responda a la equidad puede ser adecuado en la teor\u00eda contractual. La equidad evita que en un caso concreto, ense\u00f1aba Abelardo Rossi, se cometa una flagrante injusticia contra dos valores supremos del orden jur\u00eddico: la p<span class=\"CharOverride-3\">ersona y el bien com\u00fan<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-001-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-001\">138<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. La justicia en el caso concreto, transmite hoy Mariano Gagliardo, es una aplicaci\u00f3n de la equidad, apareciendo, en materia contractual, en aquellos casos, entre otros, de reajuste de compensaciones dinerarias ante desproporcionados da\u00f1os e intereses<\/span><span class=\"CharOverride-5\"><span><a id=\"footnote-000-backlink\" class=\"_idFootnoteLink\" href=\"#footnote-000\">139<\/a><\/span><\/span><span class=\"CharOverride-3\">. Consecuentemente, si se atiene al principio de buena fe, y desde \u00e9l, se logra anteponer ante cu<\/span>alquier circunstancia imprevisible o extraordinaria el criterio de equidad, determinante de la justicia contractual, la adecuaci\u00f3n del contrato es posible, y hasta necesaria antes que su aniquilaci\u00f3n. Si es judicial, ser\u00e1 el juez quien deba ponderar el desequilibrio, decidiendo la repartici\u00f3n de lo justo teniendo en cuenta la valoraci\u00f3n de las pruebas y las consecuencias originadas inevitablemente por el ineludible paso del tiempo. Si es extrajudicial, ser\u00e1n quienes oficien de juristas \u2013abogados, escribanos, etc\u00e9tera\u2013 quienes puedan encontrar en esos principios la justa recomposici\u00f3n del acuerdo, a partir de las herramientas con las que las partes cuenten a la hora de reconocer el deseo del acuerdo, fortaleciendo los deberes \u00e9ticos de informaci\u00f3n, asesoramiento y consejo, no perdiendo <span class=\"CharOverride-3\">nunca de vista que la misi\u00f3n principal de todo a<\/span>quel que argumenta el Derecho, es la de responder honesta y responsablemente a las necesidades de la comunidad en la que vivimos y nos desarrollamos, cada vez m\u00e1s necesitada de fe y de esperanza. <\/p>\n\t\t\t<hr class=\"HorizontalRule-1\" \/>\n\t\t\t<section class=\"_idFootnotes\">\n\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-138\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-138-backlink\">1<\/a>&#9;<span>Para analizar la evoluci\u00f3n del derecho de las obligaciones en la orientaci\u00f3n a la que este ensayo se refiere, v. Georges Ripert y Jean Boulanger, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Tratado de Derecho Civil, <\/span><span>T IV, La Ley, Buenos Aires, 1964, p. 13. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-137\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-137-backlink\">2<\/a>&#9;<span>Cfr. Mario S. Gerlero, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Haciendo sociolog\u00eda jur\u00eddica, <\/span><span>Visi\u00f3n jur\u00eddica Ediciones, Buenos Aires, 2018, p. 26.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-136\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-136-backlink\">3<\/a>&#9;<span>Cfr. Marcelo L\u00f3pez Mesa, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Derecho de las obligaciones. Manual. An\u00e1lisis del nuevo C\u00f3digo Civil y Comercial, <\/span><span>Vol. 1, BdeF, Montevideo-Buenos Aires, 2015, p. 529; del mismo autor: <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Curso de Derecho de obligaciones<\/span><span>, T 1, Hammurabi, Buenos Aires, 2018, p. 462; Federico A. Ossola, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Obligaciones, <\/span><span>Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2016, p. 345; Rub\u00e9n A. Lamber, \u201cObligaciones en general\u201d, en Eduardo G. Clusellas (coord.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n. Comentado, anotado y concordado, <\/span><span>T 3, Astrea-FEN, Buenos Aires, 2015, p. 265; Sandra M. Wierzba, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Manual de obligaciones civiles y comerciales seg\u00fan el nuevo C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n, <\/span><span>Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2015, p. 201; Carlos A. Calvo Costa, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Teor\u00eda General de la obligaci\u00f3n, <\/span><span>T 1, Hammurabi, Buenos Aires, 2016, p. 269.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-135\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-135-backlink\">4<\/a>&#9;<span>Cfr. Marina Gasc\u00f3n Abell\u00e1n y Alfonso J. Garc\u00eda Figueroa, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">La argumentaci\u00f3n en el Derecho, <\/span><span>Palestra, Lima, 2005, p. 52.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-134\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-134-backlink\">5<\/a>&#9;<span>Cfr. Juan Cianciardo, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">El principio de razonabilidad. Del debido proceso sustantivo al moderno juicio de proporcionalidad, <\/span><span>\u00c1baco, Buenos Aires, 2009, p. 129. En lo que a este ensayo respecta, afirma el profesor: \u201cEl punto de partida del razonamiento lo constituye la definici\u00f3n de principios\u2026\u201d.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-133\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-133-backlink\">6<\/a>&#9;<span>Cfr. F\u00e9lix A. Lamas, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">La experiencia jur\u00eddica, <\/span><span>IEF Santo Tom\u00e1s de Aquino, Buenos Aires, 1991, p. 57-61. (TD).<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-132\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-132-backlink\">7<\/a>&#9;<span>Sobre todo los publicados con posterioridad a la positivizaci\u00f3n de la imprevisi\u00f3n en el CCA (art. 1198) y de los fallos de la primera jurisprudencia, seg\u00fan tendremos m\u00e1s adelante ocasi\u00f3n de analizar.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-131\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-131-backlink\">8<\/a>&#9;<span>Para consultar diferentes cl\u00e1usulas de la pr\u00e1ctica contractual habitual, de similar naturaleza, especialmente la denominada cl\u00e1usula de <\/span><span class=\"CharOverride-1\">cross default: <\/span><span>Roberto A. Muguillo, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos civiles y comerciales. Parte general, <\/span><span>Astrea, Buenos Aires, 2016, 234 p.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-130\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-130-backlink\">9<\/a>&#9;<span>V. sobre el alcance de este principio, a los aportes de Jorge H. Alterini; Luis F. P. Leiva Fern\u00e1ndez; Rub\u00e9n H. Compagnucci De Caso; Mar\u00eda M. Agoglia; Juan C. Boragina y Jorge A. Meza; Ernesto C. Wayar; Alberto J. Bueres; Jos\u00e9 M. Gastaldi; Noem\u00ed L. Nicolau; Lidia M. R. Garrido Cordobera; Juan Jos\u00e9 Casiello; Marcelo U. Salerno; Manuel Cornet; Isidoro H. Goldemberg y otros autores para contratos espec\u00edficos y determinados, en Marcos M. C\u00f3rdoba (dir.); Lidia M. R. Garrido Cordobera y Viviana Kluger (coord.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Tratado de la buena fe en el derecho, <\/span><span>T I, La Ley, Buenos Aires, 2005.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-129\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-129-backlink\">10<\/a>&#9;<span>Cfr. Alfonso Santiago y Valent\u00edn Thury Cornejo, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Derecho a la vivienda y tutela judicial. La jurisprudencia de la Ciudad de Buenos Aires y el fallo \u201cQuisbert Castro\u201d de la Corte Suprema de la Naci\u00f3n<\/span><span>, \u00c1baco, Buenos Aires, 2014, 189 p.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-128\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-128-backlink\">11<\/a>&#9;<span>V. Pablo L. Manili, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Evoluci\u00f3n de la jurisprudencia de la Corte Suprema. Comentarios a sus fallos m\u00e1s trascendentes desde 1863, <\/span><span>Astrea, Buenos Aires, 2017, p. 123.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-127\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-127-backlink\">12<\/a>&#9;<span>Es interesante analizar la descripci\u00f3n de los derechos fundamentales que brind\u00f3 oportunamente Germ\u00e1n J. Bidart Campos, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Nociones constitucionales. Las intersecciones iusnaturalistas de la Constituci\u00f3n, <\/span><span>Ediar, Buenos Aires, 2007, p. 129-136.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-126\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-126-backlink\">13<\/a>&#9;<span>Cfr. Rub\u00e9n H. Compagnucci De Caso, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Manual de obligaciones, <\/span><span>Astrea, Buenos Aires, 1997, p. 69. El profesor se refiere al enriquecimiento <\/span><span class=\"CharOverride-1\">injusto. <\/span><span>Si bien m\u00e1s adelante aclara que es dif\u00edcil potenciar la figura desde los aspectos pr\u00e1cticos, ya que no es posible por ejemplo, argumentar el enriquecimiento por inflaci\u00f3n, vuelvo a preguntarme si es posible encuadrar la desmedida entre la moneda nacional y la divisa extranjera como un supuesto de inflaci\u00f3n -si lo es, desde las magnitudes actuales, al menos es imprevisible, ya que no existe ninguna posibilidad de registro o de \u00edndice que pueda haber prevenido del desmesurado salto de promedio en el tiempo en que ocurri\u00f3-.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-125\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-125-backlink\">14<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 83.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-124\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-124-backlink\">15<\/a>&#9;<span>Cfr. Michel Foucault, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Las palabras y las cosas, <\/span><span>Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2012, p. 80-83.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-123\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-123-backlink\">16<\/a>&#9;<span>Cfr. Jorge Bustamante Alsina, \u201cAutonom\u00eda de la voluntad, la fuerza obligatoria del contrato y el principio de la buena fe\u201d, en AAVV, Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos. Homenaje a Marco Aurelio Risol\u00eda, <\/span><span>Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1997, p. 35. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-122\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-122-backlink\">17<\/a>&#9;<span>Cfr. Felipe Fucito, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Sociolog\u00eda del derecho, <\/span><span>Universidad, Buenos Aires, 2003, p. 83.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-121\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-121-backlink\">18<\/a>&#9;<span>Cfr. Emilio Betti, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Teor\u00eda general del negocio jur\u00eddico,<\/span><span> Comares, Granada, 2000, p. 45.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-120\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-120-backlink\">19<\/a>&#9;<span>Cfr. Juan Espinoza-Espinoza, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">El acto jur\u00eddico negocial, <\/span><span>Instituto Pac\u00edfico, Bre\u00f1a, Lima, 2017, p. 55. Obra esclarecedora de los or\u00edgenes y fundamentos de la teor\u00eda del acto jur\u00eddico (Francia) y la doctrina del negocio jur\u00eddico (Alemania) con sus bemoles y alcances. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-119\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-119-backlink\">20<\/a>&#9;<span>Cfr. Luis Mu\u00f1oz, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos, <\/span><span>Vol. 1, TEA, Buenos Aires, 1960, p. 14.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-118\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-118-backlink\">21<\/a>&#9;<span>Ib\u00eddem.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-117\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-117-backlink\">22<\/a>&#9;<span>Cfr. Fernando Vidal Ram\u00edrez, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">El acto jur\u00eddico, <\/span><span>Instituto Pac\u00edfico, Bre\u00f1a, Lima, 2016, p. 123; Jos\u00e9 A. Moreno Rodr\u00edguez, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Hechos y actos jur\u00eddicos, <\/span><span>CEDEP-Intercontinental Editora, Asunci\u00f3n, 2014, p. 245.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-116\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-116-backlink\">23<\/a>&#9;<span>Luis Mu\u00f1oz, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos, <\/span><span>Vol. 1, ob. cit., p. 16.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-115\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-115-backlink\">24<\/a>&#9;<span>Cfr. Mario A. Zinny, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Mandato, apoderamiento y poderes en el nuevo C\u00f3digo Civil y Comercial. La formaci\u00f3n jur\u00eddica que nos falta. Recuerdos y casos, <\/span><span>La Manija, Rosario, 2015, p. 69.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-114\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-114-backlink\">25<\/a>&#9;<span>Cfr. Rub\u00e9n H. Compagnucci De Caso, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">El negocio jur\u00eddico, <\/span><span>Astrea, Buenos Aires, 1992, 592 p.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-113\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-113-backlink\">26<\/a>&#9;<span>Cfr. Santos Cifuentes, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Negocio jur\u00eddico, <\/span><span>Astrea, Buenos Aires, 2004, 875 p.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-112\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-112-backlink\">27<\/a>&#9;<span>Cfr. Enrico Gabrielli, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Operaci\u00f3n econ\u00f3mica y teor\u00eda del contrato, <\/span><span>Astrea &#8211; G. Giappichelli Editore, Buenos Aires, 2017, p. 7.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-111\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-111-backlink\">28<\/a>&#9;<span>Cfr. Guido Alpa, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">El contrato en general. Principios y problemas, <\/span><span>Instituto Pac\u00edfico, Bre\u00f1a, Lima, 2015, p. 20.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-110\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-110-backlink\">29<\/a>&#9;<span>V. Sebasti\u00e1n J. Cosola, \u201cEl sistema contractual argentino contempor\u00e1neo\u201d<\/span><span>, Revista Brasileira de Estudos Jur\u00eddicos, Vol. 13, Editor Facultades Santo Agostino, Montes Claros, Brasil, 2018, p. 203-234. http:\/\/direito.fasa.edu.br\/k\/bej\/12011459.pdf (\u00daltimo acceso: 12\/10\/2018).<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-109\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-109-backlink\">30<\/a>&#9;<span>Cfr. Atilio A. Alterini, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">C\u00f3digo Civil sistematizado, <\/span><span>La Ley, Buenos Aires, 2010, p. IX.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-108\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-108-backlink\">31<\/a>&#9;Cfr. V\u00edctor De Santo (dir.), <span class=\"CharOverride-1\">Diccionario de Ciencias Jur\u00eddicas, Pol\u00edticas, Sociales y de Econom\u00eda<\/span>, Editorial Universidad, Buenos Aires, 1996, p. 737. <\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-107\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-107-backlink\">32<\/a>&#9;<span>Cfr. Jorge E. Lavalle Cobo, \u201cDe los contratos en general<\/span><span>\u201d, en Augusto C. Belluscio (dir.); Eduardo A. Zannoni (coord.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">C\u00f3digo Civil y leyes complementarias, <\/span><span>T 5, Astrea, Buenos Aires, 2007, p. 917.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-106\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-106-backlink\">33<\/a>&#9;<span>Cfr. Rolandino, Aurora, con adiciones de Pedro De Unzola (Meridiana), Asociaci\u00f3n Nacional del Notariado Mexicano, M\u00e9xico, 2011, 658 p.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-105\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-105-backlink\">34<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. V. El estudio preliminar es efectuado por Dn. Rafael N\u00fa\u00f1ez Lagos, el gran notarialista espa\u00f1ol, disc\u00edpulo predilecto de Dn. Jos\u00e9 Cast\u00e1n Tobe\u00f1as, y Maestro de Dn. Antonio Rodr\u00edguez Adrados. Todos maestros y creadores del Derecho formulario del que tanto aprendemos. En nuestro pa\u00eds, el Derecho formulario comienza con los aportes de Carlos Em\u00e9rito Gonzalez y su teor\u00eda general del instrumento p\u00fablico (Tesis doctoral defendida en la Universidad de Buenos Aires en el a\u00f1o 1952) que con el mismo nombre, y haciendo alusi\u00f3n a que era un estudio de la introducci\u00f3n del Derecho Notarial, se publicara en editorial Ediar un a\u00f1o despu\u00e9s. De ah\u00ed que no sea de extra\u00f1ar que sus dos disc\u00edpulos en la notar\u00eda y en la universidad, sean los maestros actuales del Derecho Notarial formulario: Natalio P. Etchegaray y Rub\u00e9n A. Lamber. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-104\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-104-backlink\">35<\/a>&#9;<span>Federico de Castro <\/span><span>y Bravo, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">El negocio jur\u00eddico, <\/span><span>ob. cit., p. 316.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-103\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-103-backlink\">36<\/a>&#9;<span>Cfr. Rafael Domingo (dir.); Javier Ortega y Beatriz Rodr\u00edguez-Antol\u00edn, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Principios de Derecho Global. Aforismos Jur\u00eddicos comentados, <\/span><span>C\u00e1tedra Garrigues-Thomson Aranzadi, Navarra, 2003, p. 214. En este libro, la referencia es \u201cRebus sic stantibus\u201d.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-102\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-102-backlink\">37<\/a>&#9;<span>Santo Tom\u00e1s de Aquino, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Summa Theologiae<\/span><span> 2.2., q. 110, a. 3 ad 5: \u201cAquel que promete algo, si tiene intenci\u00f3n de cumplirlo, no miente, porque no hay contradicci\u00f3n entre lo que habla y lo que piensa. Pero si no pone por obra lo que ha prometido, en este caso parece que falla a la fidelidad, por cambiar de prop\u00f3sito. Sin embargo, se le puede eximir de culpa por dos razones: la una, si lo prometido es manifiestamente il\u00edcito, ya que entonces pec\u00f3 al hacer esta promesa y hace bien al cambiar de prop\u00f3sito; la segunda, si han cambiado las condiciones personales o las del negocio en cuesti\u00f3n. Pues, conforme dice S\u00e9neca en su libro <\/span><span class=\"CharOverride-1\">De Beneficiis<\/span><span>, para que uno est\u00e9 obligado a cumplir lo prometido se requiere el que ninguna circunstancia haya cambiado. De no ser as\u00ed, ni se fue mentiroso al prometer, por haberlo hecho sinceramente, y en el supuesto de que se mantendr\u00edan las debidas condiciones, ni tampoco se es infiel por no cumplir lo prometido si las condiciones ya no son las mismas. Por tanto, tampoco minti\u00f3 el Ap\u00f3stol al no haber ido a Corinto, adonde prometi\u00f3 que hab\u00eda de ir, como leemos en 2 Cor 1, <\/span><span>15; 16, 5, por las dificultades que sobrevinieron\u201d.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-101\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-101-backlink\">38<\/a>&#9;<span>Cfr. Josef Pieper, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Las virtudes fundamentales, <\/span><span>Rialp, Madrid, 2003, p. 100. Dice claramente el autor: \u201cLa justicia ense\u00f1a que hay otro que no se confunde conmigo, pero que tiene derecho a lo suyo. El individuo justo es tal en la medida misma en que confirma al otro en su alteridad y procura darle lo que le corresponde\u201d.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-100\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-100-backlink\">39<\/a>&#9;<span>Cfr. Rodolfo Luis Vigo, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Interpretaci\u00f3n jur\u00eddica (Del modelo iuspositivista legalista decimon\u00f3nico a las nuevas perspectivas), <\/span><span>Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 1999, p. 158-161.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-099\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-099-backlink\">40<\/a>&#9;<span>Cfr. Fernando J. L\u00f3pez de Zaval\u00eda, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Teor\u00eda de los contratos. Parte general, <\/span><span>T 1, Zaval\u00eda, Buenos Aires, 2006, p. 45.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-098\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-098-backlink\">41<\/a>&#9;<span>Cfr. Francesco Messineo, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Manual de Derecho Civil y Comercial <\/span><span>(trad. Santiago Sent\u00eds Melendo), T I, EJEA, Buenos Aires, 1954, p. 105. Messineo comenta el C\u00f3digo Civil Italiano, que forma parte del ap\u00e9ndice de esta obra, de donde emerge un antecedente relevante en materia de imprevisi\u00f3n (arts. 1463-1469).<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-097\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-097-backlink\">42<\/a>&#9;<span>Cfr. Atilio A. Alterini, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos, <\/span><span>en Jorge J. Llamb\u00edas &#8211; Atilio A. Alterini, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">C\u00f3digo Civil Anotado, <\/span><span>T III-A, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1982, p. 155. El tomo en estudio cuenta adem\u00e1s con la colaboraci\u00f3n, en otros art\u00edculos, de Julio C\u00e9sar Rivera y Fernando Posse Saguier.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-096\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-096-backlink\">43<\/a>&#9;<span>Ib\u00eddem. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-095\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-095-backlink\">44<\/a>&#9;<span>Ib\u00eddem. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-094\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-094-backlink\">45<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 156.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-093\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-093-backlink\">46<\/a>&#9;<span>Ib\u00eddem. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-092\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-092-backlink\">47<\/a>&#9;<span>Cfr. Federico de Castro y Bravo, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">El negocio jur\u00eddico, <\/span><span>Civitas, Madrid, 2002, p. 313.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-091\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-091-backlink\">48<\/a>&#9;<span>Cfr. Federico Videla Escalada, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">La causa final en el Derecho Civil, <\/span><span>Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1968, p. 180.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-090\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-090-backlink\">49<\/a>&#9;<span>Federico de Castro y Bravo, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">El negocio jur\u00eddico<\/span><span>, ob. cit., p. 322.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-089\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-089-backlink\">50<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 325.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-088\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-088-backlink\">51<\/a>&#9;<span>Cfr. Luis Diez Picazo-Antonio Gull\u00f3n, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Sistema de Derecho Civil, <\/span><span>Vol. II, Tecnos, Madrid, 2003, p. 193. Los autores se refieren a la doctrina que en ese pa\u00eds emana de una sentencia del Tribunal Supremo del a\u00f1o 1949, estableciendo que el deudor debe vencer todas las dificultades que se le presenten para poder cumplir, pero no las consideradas <\/span><span class=\"CharOverride-1\">exorbitantes<\/span><span>.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-087\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-087-backlink\">52<\/a>&#9;<span>Cfr. Karl Larenz, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Base del negocio jur\u00eddico y cumplimiento de los contratos, <\/span><span>Comares, Granada, 2002, p. 34.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-086\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-086-backlink\">53<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 91.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-085\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-085-backlink\">54<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 113.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-084\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-084-backlink\">55<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 122.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-083\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-083-backlink\">56<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 138.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-082\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-082-backlink\">57<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 212. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-081\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-081-backlink\">58<\/a>&#9;<span>Cfr. Pablo L. Manili, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">La seguridad jur\u00eddica. Una deuda pendiente, <\/span><span>Hammurabi, Buenos Aires, 2011, p. 71.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-080\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-080-backlink\">59<\/a>&#9;<span>Cfr. Jorge Mosset Iturraspe, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Justicia contractual, <\/span><span>Ediar, Buenos Aires, 1977, 305 p.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-079\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-079-backlink\">60<\/a>&#9;<span>Cfr. Lisandro Segovia, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">El C\u00f3digo Civil de la Rep\u00fablica Argentina con su explicaci\u00f3n y cr\u00edtica bajo la forma de notas, <\/span><span>Tomo primero, Imprenta de Pablo E. Coni, Editor, Buenos Aires, 1881, p. 337 (n. 119).<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-078\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-078-backlink\">61<\/a>&#9;<span>Cfr. Jos\u00e9 O. Machado, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Exposici\u00f3n y comentario del C\u00f3digo Civil Argentino, <\/span><span>T III, F\u00e9lix Lajouane Editor, Buenos Aires, 1899, p. 529.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-077\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-077-backlink\">62<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 530.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-076\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-076-backlink\">63<\/a>&#9;<span>Ib\u00eddem, p. 531.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-075\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-075-backlink\">64<\/a>&#9;<span>Cfr. Baldomero Llerena, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Concordancias y comentarios del C\u00f3digo Civil Argentino, <\/span><span>Tomo Cuarto, Sociedad Bibliogr\u00e1fica Argentina Editores, Buenos Aires, 1931, p. 299.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-074\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-074-backlink\">65<\/a>&#9;<span>Eduardo B. Busso, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">La doctrina de la imprevisi\u00f3n, <\/span><span>LL 156-1168.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-073\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-073-backlink\">66<\/a>&#9;<span>Cfr. Alfredo Orgaz, \u201cEl contrato y la teor\u00eda de la imprevisi\u00f3n\u201d, en <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Nuevos estudios de Derecho Civil, <\/span><span>Editorial Bibliogr\u00e1fica Argentina, Buenos Aires, 1954, p. 37. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-072\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-072-backlink\">67<\/a>&#9;Cfr. Marco A. Risol\u00eda, <span class=\"CharOverride-1\">Soberan\u00eda y crisis del contrato en nuestra legislaci\u00f3n civil,<\/span><span class=\"CharOverride-9\"> <\/span>Librer\u00eda jur\u00eddica Valerio Abeledo-Editor, Buenos Aires, 1946. p. 107.<\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-071\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-071-backlink\">68<\/a>&#9;\u00cddem, p. 136.<\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-070\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-070-backlink\">69<\/a>&#9;Ib\u00eddem, p. 150.<\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-069\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-069-backlink\">70<\/a>&#9;Ib\u00eddem, p. 152.<\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-068\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-068-backlink\">71<\/a>&#9;<span>Cfr. Alberto G. Spota &#8211; Luis F. P. Leiva Fern\u00e1ndez (act.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos. Instituciones de Derecho Civil,<\/span><span> T III. Parte general, La Ley, Buenos Aires, 2009, p. 720.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-067\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-067-backlink\">72<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 707.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-066\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-066-backlink\">73<\/a>&#9;<span>Cfr. libro <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Congresos y Jornadas Nacionales de Derecho Civil, <\/span><span>La Ley, Buenos Aires, 2005, p. 15.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-065\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-065-backlink\">74<\/a>&#9;<span>Cfr. Eduardo B. Busso,<\/span><span> <\/span><span class=\"CharOverride-1\">La doctrina de la imprevisi\u00f3n, <\/span><span>LL 156-1166.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-064\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-064-backlink\">75<\/a>&#9;<span>Cfr. Jean \u00c9tienne Marie Portalis, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Discurso preliminar: C\u00f3digo Civil Franc\u00e9s, <\/span><span>Jorge H. Alterini (est. int.), Facultad de Derecho (UBA), La Ley, Buenos Aires, 2004, p. XXX.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-063\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-063-backlink\">76<\/a>&#9;<span>Cfr. Guillermo A. Borda, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">La reforma de 1968 al C\u00f3digo Civil, <\/span><span>Editorial Perrot, Buenos Aires, 1971, p. 13.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-062\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-062-backlink\">77<\/a>&#9;<span>Cfr. Roque Garrido y Luis Andorno, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Reformas al C\u00f3digo Civil. Ley 17.711 comentada,<\/span><span> V\u00edctor P. de Zaval\u00eda Editor, Buenos Aires, 1969, p. 164. Dicen los autores: \u201cMediante el segundo p\u00e1rrafo del art. 1198, en su nueva redacci\u00f3n, y haci\u00e9ndose eco de la orientaci\u00f3n general de la reforma en cuanto acentuaci\u00f3n de la regla moral como fundamental norma de conducta, seg\u00fan lo destaca la Comisi\u00f3n Redactora en su nota de elevaci\u00f3n del proyecto al se\u00f1or secretario de Estado de Justicia, se ha incorporado la llamada \u2018Teor\u00eda de la imprevisi\u00f3n\u2019, cuya necesidad ven\u00eda siendo reclamada por estudiosos de la materia, y hab\u00eda comenzado a tener consagraci\u00f3n jurisprudencial en algunos supuestos durante los \u00faltimos a\u00f1os\u201d.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-061\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-061-backlink\">78<\/a>&#9;<span>Cfr. Ricardo O. Larroza, \u201c<\/span><span>Imprevisi\u00f3n contractual\u201d,<\/span><span class=\"CharOverride-1\"> <\/span><span>en Rub\u00e9n S. Stiglitz (dir.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos. Teor\u00eda General, <\/span><span>T II, Depalma, Buenos Aires, 1993, p. 344.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-060\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-060-backlink\">79<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 349.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-059\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-059-backlink\">80<\/a>&#9;<span>Ib\u00edd., p. 343.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-058\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-058-backlink\">81<\/a>&#9;<span>Conf. arts. 1197 y 1198 del CCA. Fuente<\/span><span class=\"CharOverride-1\">: C\u00f3digo Civil y <\/span><span class=\"CharOverride-1\">leyes complementarias con las notas del autor del anteproyecto, doctor Dalmacio V\u00e9lez Sarsfield, y legislaci\u00f3n complementaria<\/span><span>, Editora Platense, La Plata, 1961, p. 137-138.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-057\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-057-backlink\">82<\/a>&#9;<span>Cfr. Alberto G. Spota, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Curso sobre temas de Derecho Civil, <\/span><span>Instituto Argentino de Cultura Notarial, Buenos Aires, 1971, p. 46.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-056\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-056-backlink\">83<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 59.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-055\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-055-backlink\">84<\/a>&#9;<span>Cfr. Alberto G. Allende, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Ley 17.711. Aplicaci\u00f3n en la actividad notarial, <\/span><span>Consejo Federal del Notariado Argentino &#8211; Instituto Argentino de Cultura Notarial, Buenos Aires, 1968, p. 71.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-054\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-054-backlink\">85<\/a>&#9;<span>Roque Garrido y Luis Andorno. <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Reformas al C\u00f3digo Civil. Ley 17.711 comentada,<\/span><span> ob. cit., p. 164. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-053\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-053-backlink\">86<\/a>&#9;<span>Libro <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Congresos y Jornadas Nacionales de Derecho Civil<\/span><span>, ob. cit., p. 93. Las mencionadas jornadas fueron organizadas por la Universidad de Belgrano. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-052\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-052-backlink\">87<\/a>&#9;<span>Ib\u00eddem, p. 165. Las mencionadas jornadas fueron organizadas en esfuerzo conjunto de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Cat\u00f3lica Argentina. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-051\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-051-backlink\">88<\/a>&#9;<span>Ib\u00eddem, p. 166.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-050\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-050-backlink\">89<\/a>&#9;<span>Ib\u00edd., p. 223. Las mencionadas jornadas fueron organizadas en esfuerzo conjunto de la Universidad Nacional de Rosario y la Universidad Cat\u00f3lica Argentina. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-049\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-049-backlink\">90<\/a>&#9;<span>Ib\u00ed<\/span><span>dem.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-048\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-048-backlink\">91<\/a>&#9;<span>Cfr. Norma E. Ciur\u00f3 de Castello (comp.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Jornadas notariales argentinas (1944-2008),<\/span><span> FEN, La Plata, 2010, p. 79. Las mencionadas jornadas fueron organizadas por el Colegio de Escribanos de la Provincia de Chaco, con el apoyo, como es frecuente, del Consejo Federal del Notariado Argentino.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-047\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-047-backlink\">92<\/a>&#9;<span>Cfr. Bernardo P\u00e9rez Fern\u00e1ndez del Castillo, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Doctrina notarial internacional, <\/span><span>Porr\u00faa, Asociaci\u00f3n Nacional del Notariado Mexicano, M\u00e9xico, 2013, p. 222. El congreso notarial aludido se llev\u00f3 a cabo en Montreal.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-046\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-046-backlink\">93<\/a>&#9;<span>Cfr. Jorge Mosset Iturraspe, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos, <\/span><span>Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 1998, p. 365.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-045\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-045-backlink\">94<\/a>&#9;<span>Ib\u00eddem.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-044\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-044-backlink\">95<\/a>&#9;<span>Alberto G. Spota &#8211; Luis F. P. Leiva Fern\u00e1ndez (act.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos. Instituciones de Derecho Civil,<\/span><span> T III. Parte general, ob. cit., p. 722. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-043\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-043-backlink\">96<\/a>&#9;<span>Ib\u00eddem.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-042\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-042-backlink\">97<\/a>&#9;<span>Luis Mu\u00f1oz, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos, <\/span><span>ob. cit., p. 569.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-041\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-041-backlink\">98<\/a>&#9;<span>Cfr. Francesco Messineo, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Doctrina General del Contrato, <\/span><span>T II, EJEA, Buenos Aires, 1986, p. 311.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-040\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-040-backlink\">99<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 365.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-039\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-039-backlink\">100<\/a>&#9;<span>Cfr. An\u00edbal Torres V\u00e1zquez, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Teor\u00eda general del contrato, <\/span><span>T II, Instituto Pac\u00edfico, Bre\u00f1a, Lima, 2016, p. 316.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-038\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-038-backlink\">101<\/a>&#9;<span>V. especialmente todas las obras de Ronald Dworkin, especialmente <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Una cuesti\u00f3n de principios, <\/span><span>Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2012, 413 p.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-037\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-037-backlink\">102<\/a>&#9;<span>Cfr. J<a id=\"_idTextAnchor000\"><\/a>uan C. Rezz\u00f3nico, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Principios fundamentales de los contratos, <\/span><span>Astrea, Buenos Aires, 1999, p. 4.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-036\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-036-backlink\">103<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 122.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-035\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-035-backlink\">104<\/a>&#9;<span>Para ampliar, v. Armando S. Andruet (h.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Teor\u00eda general de la argumentaci\u00f3n forense, <\/span><span>Alveroni, C\u00f3rdoba, 2013, p. 105; Rodolfo L. Vigo, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">C\u00f3mo argumentar jur\u00eddicamente, <\/span><span>Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2012, p. 6.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-034\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-034-backlink\">105<\/a>&#9;<span>Cfr. Am\u00f3s A. Grajales y Nicol\u00e1s Negri, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Argumentaci\u00f3n jur\u00eddica, <\/span><span>Astrea, Buenos Aires, 2017, p. 328.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-033\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-033-backlink\">106<\/a>&#9;<span>Cfr. Mario E. Chaumet, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Argumentaci\u00f3n. Claves aplicables en un derecho complejo, <\/span><span>Astrea, Buenos Aires, 2017, p. 307.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-032\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-032-backlink\">107<\/a>&#9;<span>Juan C. Rezz\u00f3nico, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Principios fundamentales de los contratos<\/span><span>, ob. cit., p. 162.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-031\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-031-backlink\">108<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 181.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-030\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-030-backlink\">109<\/a>&#9;Ib\u00eddem, p. 178.<\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-029\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-029-backlink\">110<\/a>&#9;Ib\u00eddem, p. 227.<\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-028\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-028-backlink\">111<\/a>&#9;Ib\u00eddem, p. 238.<\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-027\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-027-backlink\">112<\/a>&#9;Ib\u00edd., p. 282.<\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-026\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-026-backlink\">113<\/a>&#9;Ib\u00edd., p. 284.<\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-025\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-025-backlink\">114<\/a>&#9;Ib\u00eddem, p. 285.<\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-024\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-024-backlink\">115<\/a>&#9;\u00cddem, p. 334.<\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-023\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-023-backlink\">116<\/a>&#9;Ib\u00eddem, p. 338.<\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-022\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-022-backlink\">117<\/a>&#9;<span>Alberto G. Spota &#8211; Luis F. P. Leiva Fern\u00e1ndez (act.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos. Instituciones de Derecho Civil,<\/span><span> T III. Parte general, ob. cit., p. 412.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-021\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-021-backlink\">118<\/a>&#9;<span>Juan C. Rezz\u00f3nico, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Principios fundamentales de los contratos<\/span><span>, ob. cit., p. 370.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-020\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-020-backlink\">119<\/a>&#9;<span>Art\u00edculo 1091 CCyC. Imprevisi\u00f3n. Si en un contrato conmutativo de ejecuci\u00f3n diferida o permanente, la prestaci\u00f3n a cargo de una de las partes se torna excesivamente onerosa, por una alteraci\u00f3n extraordinaria de las circunstancias existentes al tiempo de su celebraci\u00f3n, sobrevenida por causas ajenas a las partes y al riesgo asumido por la que es afectada, \u00e9sta tiene derecho a plantear extrajudicialmente, o pedir ante un juez, por acci\u00f3n o como excepci\u00f3n, la resoluci\u00f3n total o parcial del contrato, o su adecuaci\u00f3n. Igual regla se aplica al tercero a quien le han sido conferidos derechos, o asignadas obligaciones, resultantes del contrato; y al contrato aleatorio si la prestaci\u00f3n se torna excesivamente onerosa por causas extra\u00f1as a su alea propia.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-019\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-019-backlink\">120<\/a>&#9;<span>Cfr. Juan M. Aparicio, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos. Parte general, <\/span><span>T 2, Hammurabi, Buenos Aires, 2016, p. 243.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-018\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-018-backlink\">121<\/a>&#9;<span>Alberto G. Spota &#8211; Luis F. P. Leiva Fern\u00e1ndez (act.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos. Instituciones de Derecho Civil,<\/span><span> <\/span><span>T III. Parte general, ob. cit., p. 736.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-017\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-017-backlink\">122<\/a>&#9;Cfr. Jorge Mosset Iturraspe, <span class=\"CharOverride-1\">Justicia contractual<\/span>, Ediar, Buenos Aires, 1977, p. 206.<\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-016\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-016-backlink\">123<\/a>&#9;<span>Como novedad digamos que al no considerarse expresamente que el contrato necesariamente deba ser oneroso, esta posibilidad abre la puerta a considerar que podr\u00eda aplicarse el instituto a los contratos gratuitos, situaci\u00f3n que aun genera interesantes confusiones y discusiones acad\u00e9micas.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-015\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-015-backlink\">124<\/a>&#9;<span>Cfr. Gustavo Caramelo, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Extinci\u00f3n, modificaci\u00f3n y adecuaci\u00f3n del contrato, <\/span><span>en Eduardo A. Barbier (dir.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Manual de contratos, <\/span><span>Erreius, Buenos Aires, 2018, p. 212; Alejandro Borda, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Extinci\u00f3n de los contratos, <\/span><span>en Alejandro Borda (dir.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Derecho Civil. Contratos, <\/span><span>Thomson Reuters &#8211; La Ley, Buenos Aires, 2016, p. 254; <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Carlos<\/span><span> A. Hern\u00e1ndez, \u201cEficacia e ineficacia del contrato\u201d,<\/span><span class=\"CharOverride-1\"> <\/span><span>en Noem\u00ed L. Nicolau y Carlos A. Hern\u00e1ndez (dir.) &#8211; Sandra. A. Frustagli (coord.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos en el C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n, <\/span><span>Thomson Reuters-La Ley, Buenos Aires, 2016, p. 362; Julio C. Rivera &#8211; Luis D. Crovi e Iv\u00e1n G. Di Chiazza, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos. Parte general, <\/span><span>Julio C. Rivera &#8211; Graciela Medina (dir.), Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2017, p. 505; Mar\u00eda V. Albanesi, \u201cExtinci\u00f3n, modificaci\u00f3n y adecuaci\u00f3n del contrato\u201d,<\/span><span class=\"CharOverride-1\"> <\/span><span>en Daniel R. V\u00edtolo (dir.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Manual de Contratos, <\/span><span>T 1, Ed. Estudio, Buenos Aires, 2017, p. 305; Mario C. Gianfelici y Ramiro Prieto Molinero, \u201cContratos en general (Arts. 1090\/1091)\u201d, en Alberto J. Bueres (dir.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n y normas complementarias, <\/span><span>T 3C, Hammurabi, Buenos Aires, 2018, p. 368; Carlos A. Hern\u00e1ndez, \u201cContratos en general (Arts. 1059 a 1091)\u201d<\/span><span class=\"CharOverride-1\">, <\/span><span>en Ricardo L. Lorenzetti (dir.) &#8211; Miguel F. De Lorenzo y Pablo Lorenzetti (coord.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n comentado, <\/span><span>T VI, Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2015, p. 220; Luis F. P. Leiva Fern\u00e1ndez, \u201cExtinci\u00f3n, modificaci\u00f3n y adecuaci\u00f3n del contrato\u201d, en Julio C. Rivera &#8211; Graciela Medina (dir.) &#8211; Mariano Esper (coord.),<\/span><span class=\"CharOverride-1\"> C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n comentado, <\/span><span>T III, Thomson Reuters &#8211; La Ley, Buenos Aires, 2014, p. 704<\/span><span class=\"CharOverride-1\"> <\/span><span>y entre otros, Mar\u00eda Acquarone, Ricardo Rocca y Sebasti\u00e1n Cosola, \u201cContratos\u201d,<\/span><span class=\"CharOverride-1\"> <\/span><span>en Eduardo G. Clusellas (coord.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n. Comentado, anotado y concordado, <\/span><span>T 3, Astrea-FEN, Buenos Aires, 2015, p. 855. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-014\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-014-backlink\">125<\/a>&#9;<span>Diferenci\u00e1ndose los contratos de ejecuci\u00f3n continuada (por ejemplo, el suministro) de los de ejecuci\u00f3n diferida que son los que jur\u00eddicamente se someten a una condici\u00f3n (por ejemplo, el otorgamiento de la escritura p\u00fablica en el momento en el que el Banco apruebe el otorgamiento del cr\u00e9dito). V. Alberto G. Spota &#8211; Luis F. P. Leiva Fern\u00e1ndez (act.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Contratos. Instituciones de Derecho Civil,<\/span><span> T III. Parte general, ob. cit., p. 743. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-013\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-013-backlink\">126<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 804.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-012\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-012-backlink\">127<\/a>&#9;<span>Pi\u00e9nsese en los tributos alcanzados en la Provincia de Buenos Aires. En la actualidad, tanto las donaciones de inmuebles efectuadas de acuerdo a las formalidades exigidas por el CCyC como toda otra donaci\u00f3n en general, las manuales, como as\u00ed cualquier otra donaci\u00f3n o acto de transmisi\u00f3n de naturaleza gratuita -por ejemplo, la constituci\u00f3n o renuncia de usufructo, entre tantos otros casos de la pr\u00e1ctica jur\u00eddica cotidiana- son actos alcanzados por el denominado Impuesto a la Transmisi\u00f3n Gratuita de Bienes (ITGB). De ah\u00ed que las inquietudes planteadas por el profesor Leiva Fern\u00e1ndez cobren verdadera importancia en la actualidad: \u201c(\u2026) es injusto que quien desee efectuar una donaci\u00f3n deba cumplirla a un valor excesivo (\u2026)\u201d. V. Luis F. P. Leiva Fern\u00e1ndez, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Extinci\u00f3n, modificaci\u00f3n y adecuaci\u00f3n del contrato, <\/span><span>ob. cit., p. 707.<\/span><span class=\"CharOverride-1\"> <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-011\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-011-backlink\">128<\/a>&#9;<span>Para analizar el alcance de la cuesti\u00f3n de los contratos aleatorios: Enrico Gabrielli, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Operaci\u00f3n econ\u00f3mica y teor\u00eda del contrato, <\/span><span>ob. cit., p. 96. <\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-010\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-010-backlink\">129<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 705.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-009\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-009-backlink\">130<\/a>&#9;<span>Para analizar los fallos trascendentes de la CSJN en esta materia, v. Mat\u00edas L. Nieto, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">La excesiva onerosidad sobreviniente, <\/span><span>en Cristina N. Armella (dir.) &#8211; Mariano Esper (coord.), <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Corte Suprema de Justicia de la Naci\u00f3n. M\u00e1ximos precedentes. Contratos, <\/span><span>T I, La Ley, Buenos Aires, 2014, p. 121-293.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-008\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-008-backlink\">131<\/a>&#9;<span>Cfr. Raymundo M. Salvat, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Tratado de Derecho Civil Argentino. Obligaciones en general, <\/span><span>Enrique V. Galli (act.), T I, Tipogr\u00e1fica Editora Argentina, Buenos Aires, 1952, p. 407. Se refiere a esta apreciaci\u00f3n tambi\u00e9n: Rub\u00e9n A. Lamber, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Obligaciones en general, <\/span><span>ob. cit., p. 265.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-007\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-007-backlink\">132<\/a>&#9;<span>Cfr. libro <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Principios de Derecho Contractual Europeo. Partes I y II (Los trabajos de la \u201cComisi\u00f3n de Derecho Contractual Europeo\u201d),<\/span><span> edici\u00f3n: Ole Lando y Hugh Beale, Consejo General del Notariado, Madrid, 2003, p. 429.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-006\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-006-backlink\">133<\/a>&#9;<span>Cfr. Noem\u00ed L. Nicolau, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Fundamentos de derecho contractual, <\/span><span>T I, La Ley, Buenos Aires, 2009, p. 188.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-005\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-005-backlink\">134<\/a>&#9;<span>\u00cddem, p. 227.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-004\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-004-backlink\">135<\/a>&#9;<span>Ib\u00eddem, p. 228.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-003\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-003-backlink\">136<\/a>&#9;<span>Libro <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Congresos y Jornadas Nacionales de Derecho Civil<\/span><span>, ob. cit., p. 219. Las mencionadas jornadas fueron organizadas por la Universidad Nacional de Rosario y la Universidad Cat\u00f3lica Argentina en esfuerzo conjunto.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-002\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-002-backlink\">137<\/a>&#9;<span>Ib\u00eddem, p. 222-224.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-001\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-001-backlink\">138<\/a>&#9;<span>Cfr. Abelardo F. Rossi, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">Aproximaci\u00f3n a la justicia y a la equidad,<\/span><span> Educa, Buenos Aires, 2000, p. 125.<\/span><\/p><\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"footnote-000\" class=\"_idFootnote\"><p class=\"NOTAS ParaOverride-4\" lang=\"es-ES\"><a class=\"_idFootnoteAnchor\" href=\"#footnote-000-backlink\">139<\/a>&#9;<span>Cfr. Mariano Gagliardo, <\/span><span class=\"CharOverride-1\">La interpretaci\u00f3n en el C\u00f3digo Civil y Comercial, <\/span><span>Zaval\u00eda, Buenos Aires, 2018, p. 179.<\/span><\/p>\n<p class=\"NOTAS\">* El presente ensayo es, en esencia, una versi\u00f3n actualizada del resumen de la exposici\u00f3n que se realizara en el marco del XV Congreso Nacional de Derecho, celebrado entre los d\u00edas 31 de agosto y 1\u00b0 de septiembre del a\u00f1o 2018, en la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA).\n.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sebasti\u00e1n Justo Cosola<\/p>\n","protected":false},"featured_media":31607,"template":"","format":"standard","meta":[],"tags":[],"seccion":[147],"edicion":[338],"class_list":["post-49414","reno","type-reno","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","seccion-universidad-notarial-argentina","edicion-338"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.colescba.org.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/reno\/49414","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.colescba.org.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/reno"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.colescba.org.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/reno"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.colescba.org.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31607"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.colescba.org.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49414"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.colescba.org.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49414"},{"taxonomy":"seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.colescba.org.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/seccion?post=49414"},{"taxonomy":"edicion","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.colescba.org.ar\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/edicion?post=49414"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}